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La demanda de coches de segunda mano, muy muy baratos,  en torno a 1.000 euros,  ha aumentado fuertemente en torno al cuarenta por ciento en los últimos meses, a pesar de que la demanda general de coches usados ha caído un doce por ciento el año pasado.

Y es que por menos de lo que cuesta una televisión plana se puede conseguir un coche usado en condiciones aceptables. Antes nadie se interesaba por ellos, ahora todos estos coches están mucho más demandados.

¿Y quién compra estos coches? Gente joven que buscan su primer coche, inmigrantes, salarios mileuristas, etc.

Estos chollazos superan por mucho la antigüedad media del parque español ya que casi todos pasan de los quince años y los 140.000 kilómetros, el doble de los vehículos de segunda mano comercializados el año pasado.

Estos coches se caracterizan por tener poco equipamiento, especialmente en lo que se refiere a seguridad: sus años hacen que pocos tengan ABS y airbag de conductor aunque muchos si que tienen elevalunas eléctricos, aire acondicionado y dirección asistida.

Coches como Ford Fiesta, Volkswagen Golf, Renault Twingo, SEAT Ibiza, Renault Clio, Ford Escort y Opel Corsa triunfan en este mercado del coche chollo. Casi todos ellos son coches pequeños. Utilitarios de ciudad.

Pero no sólo los coches usados son objetivo de los mileuristas. El mercado, consciente de esta tendencia, está lanzando coches baratos recién salidos de fábrica para bolsillos más ajustados. Dacia Logan, de Renault y Tata indica, alrededor de 7.000 euros, hasta Yaris de Toyota y Smart. Todos por menos de 10.000 euros y equipados con lo imprescindible, sin extras. Casi todas las grandes marcas tienen algún modelo pequeño y económico entre sus vehículos. Y estos coches tienen un público. Jóvenes profesionales o familias con rentas medias que no pueden aspirar a un vehículo de más de 14.000 euros.

La parte negativa de la historia. La falta de seguridad de estos chollos de segunda mano frena de forma indirecta la renovación del parque automovilístico español. Los dueños de coches usados saben que hay mercado para sacar algo de dinero por su viejo coche. La seguridad del parque automovilístico se resiente y también la industria que vive de la chatarra, que deja de recibir material. Por el contrario, los talleres de reparaciones se benefician, aumentando su actividad en un tres por ciento. A mayor antigüedad del coche mayor número de averías. De esta forma, los concesionarios con taller son los que mejor aguantan el tirón de la crisis.

El margen de cambio de vehículo, que estaba en torno a cuatro años, ahora llega a los diez. Esto se traduce en que el treinta por ciento de los coches españoles son los mas viejos de Europa, a pesar de los esfuerzos emprendidos. En el ochenta por ciento de los siniestros intervienen vehículos viejos.

La situación actual afecta a todos los sectores del negocio. En el renting, por ejemplo, el valor de reventa bajó en mil quinientos euros en el ejercicio 2008 y el volumen de vehículos almacenados de estas características no para de crecer. Las compañías de leasing ofrecen ampliar contrato y condiciones para contrarrestar estas fuerzas.

Todo el sector, unido, pide un nuevo Plan Prever para que el mercado se mueva. ¿Se otorgará?

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