Para acceder a la mayoría de subastas de coches, tanto presenciales como a través de Internet, es un requisito indispensable ser un profesional de la compraventa de vehículos. Eso implica estar dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas. De este modo se accede a coches procedentes de empresas de renting de vehículos, flotas de coches de compañías de alquiler, de concesionarios…

Estas son subastas privadas, en las que últimamente, además de vehículos procedentes de estos canales llegan otros de empresas que se encargan de recepcionar y tasar vehículos de segunda mano de particulares, para luego sacarlos a concurso. Existen numerosas webs de este tipo, en el que cualquier propietario puede sacar su coche a subasta. Profesionales de estas páginas webs tasan los coches y el dueño firma un contrato por el que si la puja llega a esa cifra queda obligado a vender… pero si es inferior, puede no hacerlo.

Para participar en la subasta no se solicita un depósito, pero sí un registro que se abona con tarjeta de crédito y que servirá de indemnización para el vendedor en caso de que el postor se eche atrás y no pague lo acordado.

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Mención aparte merecen las subastas públicas, organizadas por ayuntamientos, juzgados, aduanas, diputaciones, organismos centrales como Hacienda y hasta la Guardia Civil. Los coches objeto de puja son los antiguos vehículos del parque móvil… o bien otros que procedem de incautaciones, embargos y fianzas, por lo que lo habitual es que no estén en mal estado. Están abiertas a todo el público, siendo el único requisito para acceder al recinto la presentación del DNI o documento similar. Resultan muy interesantes porque los ahorros son del 15-20 % respecto a su precio de mercado.

La Ley obliga a que las subastas públicas se publiquen en el BOE o en la prensa, pero resulta más eficaz ir viendo las webs del Parque Móvil del Estado, de las distintas delegaciones de Hacienda, de las delegaciones provinciales de la Seguridad Social y el los Juzgados… aunque tampoco es tarea sencilla, ya que cada uno lo publica en lugares diferentes y solamente cuando tiene coches de los que necesita desprenderse. Hay muchas páginas web que recopilan los datos del boletín y los ordenan por tipo de vehículo, marca, provincia… Un ejemplo de estas webs es subastatotal.com.

Antes de que comience la puja, es fundamental descubrir dos cosas (sobre todo si se trata de un coche embargado):

  • Si tiene multas o impuestos sin pagar (suele publicarse la matrícula en la publicación de la subasta). Con ese dato podrás saberlo en la Jefatura Provincial de Tráfico y es un dato importante ya que estas cargas deberán ser abonadas por el comprador, pero no se incluyen en la puja.
  • En el expediente del coche embargado, descubre cuánta es la deuda por la que ha sido retenido (dato que se publica en el expediente original). Su precio de salida nunca será inferior y se puede intentar negociar directamente con el embargado. Si paga la deuda, el coche no saldrá subasta.

Desde Autofácil recuerdan que la mayoría de coches de estas subastas tienen normalmente un gran número de kilómetros. Puede que no los embargados, pero estos pueden haber tenido un mal uso o mantenimiento… y no está permitido probarlos, sino solamente inspeccionarlos exteriormente. Y ojo, no hay garantía de ningún tipo.

Además, en las subastas sólo se admiten pagos en efectivo y en ocasiones para entrar en la puja de cada vehículo, te pedirán en depósito hasta el 20% de su precio de salida (sólo se pierde si ganas la subasta y no se procede a pagar el coche. También necesitarás realizar los trámites para transferir el coche (que tampoco están incluidos).

Fuentes: Autofacil, Autopista

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