El invierno trae aspectos muy buenos, como poder disfrutar de la nieve y la navidad… y otros que dan mucho miedo, como que se congele el asfalto y perdamos el control del vehículo. Como les pasó a los conductores de esta calle de Montreal, que comenzaron a chocar unos con otros sin control. Pero si sabes reaccionar, tienes una buena parte a tu favor.

Puede pasar desapercibido, pero la vestimenta es un punto importante si conducimos con nieve: no uses botas con la suela muy gruesa, ya que te impedirá sentir los pedales. La ropa debe de ser ligera, de lo contrario nuestros movimientos se pueden ver limitados y ralentizados. Otras reglas fundamentales son aumentar la distancia de seguridad, llevar las luces de carretera encendidas y conducir suavemente.

Lo primero de todo es arrancar el coche, y es que si no tienes garaje y te encuentras en la calle, puede que esté hasta arriba de nieve. Asegúrate de que tienes el depósito lleno; si te quedas atrapad@ en la nieve, podrás usar la calefacción.

 

Tendrás que evitar que tu vehículo no patine en la arrancada, por tanto lo mejor es acelerar de manera paulatina y no revolucionar el motor. No obstante, si sigues patinando, tendrás que utilizar una velocidad superior para disminuir la fuerza aplicada a las ruedas y lograr arrastrar el vehículo.

Una vez en marcha lo más sensato es utilizar cadenas, o neumáticos de invierno y circular en marchas largas a no mas de 40 km/h, manejando con mucha suavidad volante, freno y acelerador para mantener el control. En la carretera te encontrarás los surcos de las ruedas de otros coches y ese será tu mejor camino para evitar tener que conducir sobre la nieve. Si tienes duda sobre cómo colocar las cadenas, aquí te lo explicamos.

Si el coche culea, hay que acelerar para recobrar el equilibrio, y en ningún caso frenar, ya que esto acentuaría el desequilibrio de la parte trasera.

La frenada es uno de los momentos más importantes ya que puedes encontrarte placas de hielo que pueden hacer que tu coche se comporte de manera imprevisible, por ello has de frenar a pequeños golpes para controlar la dirección, no reducir en subidas o bajadas, y prever con antelación las frenadas para realizarlas con mucha suavidad.

Si frenas y notas que el coche patina, levanta el pie del acelerador, suavemente para no disminuir la adherencia, corrige la trayectoria y vuelve a frenar hasta que controles el coche, todo esto si no te encuentras en una placa de hielo. Si pierdes el control del coche en una placa de hielo, tienes que mantener la calma, y sobre todo no toques el freno, levanta suavemente el pie del acelerador y disponte a manejar el coche solo con el volante, ya que si aceleras patinarás mucho más y tu coche sera incontrolable.

Cuando te encuentres en una curva tendrás que hacerlo a velocidad reducida y tomarla de manera flexible y constante, para evitar que el neumático pierda el contacto y no responda, y muy importante es que estando ya dentro de la curva lleves una velocidad lenta y regular para no perder la dirección.

Si el coche culea, hay que acelerar para recobrar el equilibrio, y en ningún caso frenar, ya que esto acentuaría el desequilibrio de la parte trasera.

Fuentes: El Confidencial, Autobild
[NOTA: Artículo publicado originalmente el 22/12/2009, editado y ampliado]

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