A veces por falta de tiempo o por otras prioridades -como deposiciones de un pterodáctilo en el capó- dejamos de lado la limpieza de las llantas de nuestro coche. Ya os contamos cómo limpiar el cristal del parabrisas cuando está repleto de mosquitos pegados, de qué forma dejar la tapicería como nueva en caso de desastre (esperamos que no al estilo de Vincent Vega en Pulp Fiction) y cómo limpiar el motor del coche en tan sólo ocho pasos. Hoy os traemos estos consejos para limpiar las llantas y no morir en el intento.

Cabe destacar que existen dos tipos de personas en este aspecto: las que usan un limpiahornos, y las que hacen un máster y piden un préstamo para dejarlas como salidas de fábrica. Pero en coches.com hay sitio para todos.

Antes de empezar

En primer lugar hay que resaltar que si se desmonta la rueda, y además se limpia el interior de la llanta, el resultado es espectacular, aunque no sea la manera habitual de hacerlo, a menos que dejemos el coche en manos de profesionales.

Las ruedas deben estar frías, ya que los frenos acumulan y transmiten a la llanta gran cantidad de calor, lo cual ademas de por seguridad, puede hacer que los productos usados se sequen prematuramente sobre la superficie. Asimismo es fundamental que se respeten los tiempos de aplicación que marca el fabricante del limpiador; si se secan pueden dejar marcas no deseadas.

Siempre que utilicemos un limpiador de llantas por primera vez hay que probarlo en una pequeña zona, dejar actuar y aclarar. Si vemos que afecta al acabado de cualquier forma, descartar el producto. Especial cuidado con llantas pintadas, dado que no aceptan limpiadores agresivos.

Es recomendable que las llantas y las ruedas sean la primera parte que se lava, puesto que de lo contrario puede salpicar y ensuciar partes del coche que ya estaban limpias.

El proceso

Los utensilios que vas a necesitar son guantes, un cubo con agua tibia y jabón, algunos productos limpiadores específicos y cepillos y pinceles para frotar los pasos de rueda y eliminar cualquier resto de grasa y suciedad.

1. Trabajar sobre una rueda cada vez. Si dejamos demasiado tiempo los productos, el nivel abrasivo que tienen puede dañar la pintura.

2. Llenar un cubo con abundante agua y añadir el jabón. Poner el doble de la concentración recomendada.

3. Limpiar la parte interior de la llanta primero. Aplicar una buena capa de limpiador de llantas, y dejarlo actuar unos 3 minutos.

4. Mojar el cepillo en el cubo con agua jabonosa y lavar la llanta y el neumático. Es recomendable utilizar un cepillo específico para las llantas y otro para los neumáticos, dado que acumulará mucha suciedad, aclarar muy a menudo.

5. Si la llanta tiene zonas de difícil acceso, prueba con un cepillo de dientes viejo.

6. Cuando la parte posterior de la llanta esté limpia, podemos pasar al frontal. Aclarar bien todas las partes para no dejar residuos de limpiador.

7. Aplicar una generosa cantidad de protector/abrillantador de neumáticos. Un aplicador específico facilitará esta tarea.

9. Para un resultado perfecto, aplicar una capa de cera sintética sobre la llanta. Como de costumbre, dejar secar y eliminar el residuo con una toalla de microfibra.

10. Si se deasea, aplicar una nueva capa de protector/abrillantador al neumático.

En Forodetalles podemos encontrar la manera pro a través de un manual que nos guía paso por paso a por las distintas fases de limpieza, que incluyen también los neumáticos: champú y acondicionador -de carrocería y neumáticos, no de Pantene-, sellante de llantas, aplicadores finger pocket, pulverizadores… Si tienes un par de semanas libres en el trabajo puedes probar a dejar tus ruedas como recién salidas de fábrica.

Soluciones caseras

En el otro extremo encontramos los apaños caseros, que abaratan costes y tiempo. En concreto, por la redacción circula el consejo de que si tienes tapacubos, los metas en el lavavajillas. Mano de santo. Antes de seguir con más trucos, queremos destacar que el problema de acudir a productos baratos que no exigen frotar es que son altamente corrosivos y pueden estropear el acabado brillante de las llantas.

El siguiente consejo es comprar un producto limpiahornos. ¿Cómo lo hacemos? Siempre con guantes, para evitar abrasiones, rociamos la llanta con la espuma y esperamos dos minutos máximo, tras los cuales retiraremos, frotando preferentemente, la espuma con un trapo. A ser posible debe evitarse el contacto con el neumático.

El KH7 también ha sido ampliamente publicitado en los foros como producto para limpiarlas, pero se advierte de que debe diluirse en agua, ya que se come el cromado y la pintura al ser muy abrasivo.

Y tú, ¿a qué clase perteneces?

Fuentes: La Vanguardia,  Forodetalles, Car Care Passion

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