Lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando salimos del concesionario con un coche nuevo es decir “voy a dar la vuelta al mundo con él”. Y está bien, pero no lo hagas la siguiente media hora de la entrega de llaves. Aunque los sistemas de fabricación modernos permiten que los coches salgan de fábrica listos para rodar, es importante no forzar mucho el motor en los primeros kilómetros de recorrido.

La horquilla abarca desde los 1.600 hasta los 4.800 kilómetros (depende del tipo de combustión) para permitir que la maquinaria nueva se ajuste correctamente y los cilindros queden limpios de impurezas. Debe ser un rodaje paulatino: ir aumentando progresivamente las exigencias del motor. De esta manera, se extenderá la vida útil del motor y nos aseguraremos de no dañar ninguna pieza prematuramente.

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El ingeniero mecánico Jason Fenske nos cuenta en su canal Engineering Explained (Ingeniería Explicada) los entresijos del funcionamiento de los coches y multitud de consejos y explicaciones sencillas a preguntas frecuentes en conductores. En el vídeo que os mostramos a continuación, relata las cinco cosas que NO debes hacer con un coche nuevo:

Pisar a fondo el acelerador

Guárdate las ganas de acelerar a fondo para más adelante. Acelerar a todo gas, y más aún con el motor frío puede acarrear muchos problemas futuros. Puede hacer que los pistones se desplacen demasiado rápido por los cilindros y se extiendan por las paredes del motor las posibles imperfecciones. Y si lo haces además en frío, cuando no ha alcanzado la temperatura de servicio, tendremos un coche  “marcado” para toda su vida útil.

Revolucionar el coche

Durante el periodo de rodaje tampoco está recomendado superar las líneas rojas del tacómetro. Cada marca y modelo tiene sus especificaciones. En el manual de usuario e incluso en el propio concesionario podrás conocer las revoluciones recomendadas durante los primeros kilómetros de rodaje.

Usar el control de crucero

En los primeros kilómetros que hará tu coche es importante recordar no mantener el motor a unas RMP constantes. Por lo tanto durante este periodo evita hacer viajes largos a una velocidad constante o activar el control de crucero. Las ciudades y las carreteras con curvas, en cambio, son recorridos más amigables para nuestro coche nuevo, en los que además podremos jugar más con él (sobre todo con las marchas). Y no, no hemos pasado a dirigirnos a padres primerizos, aunque casi parece que sí.

Viajar distancias cortas

Parece una broma, pero al igual que no es bueno para el motor hacer viajes largos durante el rodaje, los desplazamientos demasiado cortos pueden provocar daños permanentes en el motor, el cual necesita alcanzar la temperatura de servicio mientras está funcionando. Si no tenemos más remedio que hacer un trayecto corto, trata de alargarlo. Tras su uso, deja que se enfríe completamente para completar el ciclo de temperaturas, y por tanto, de dilatación y compresión.

Llevar un remolque

Tampoco es aconsejable cargar demasiado el vehículo nuevo, y mucho menos acoplar un remolque, ya que aumenta la carga, y el motor necesitará más gas. Y volveremos entonces al primer NO de la lista. Tal y como explica Fenske, en caso de emergencia lo primero es la seguridad, así que estos consejos no se aplican a una situación en la que exista riesgo físico.

Fuentes: Engeniering Explained

1 COMENTARIO

  1. Me parecen muy interesantes los artículos que nos ofrecéis pero si los hicieseis traducidos al castellano… eso sería ya la rel…

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