Se acababa el año 1931 cuando Vittorio Jano, ingeniero de Alfa Romeo, comenzaba a diseñar un nuevo coche que compitiese con los últimos modelos de Bugatti y Maserati. El motor elegido era un  ocho cilindros de 2,6 litros de cubicaje, ligado a una transmisión manual de tres velocidades… sólo había que buscarle un chasis a la altura.

Jano tomó como base el P2 biplaza y logró diseñar un chasis extremadamente ligero, con una carrocería spider de un solo asiento colocado en el centro exacto del coche, para una distribución de pesos perfecta. El resultado fue el Alfa Romeo Tipo B, el primer coche Grand Prix con una carrocería de configuración “monoposto” (monoplaza). Eso lo convierte en uno de los coches de carreras de preguerra más importantes de la marca.

El éxito no se hizo esperar. Se fabricaron seis unidades con las especificaciones originales y con sus apenas 701 kg de peso, arrasó en la temporada 1932. El legendario Tazio Nuvolari ganó el Gran Premio de Monza, y los coches de equipo coparon los tres puestos del podio en los Gran Premio de Francia y Alemania.

Sin embargo, la administración judicial del gobierno obligó a Alfa Romeo (debido a la Gran Depresión), a abandonar la competición. Pero ver cómo el monoposto de los hermanos Masetari batía al 8C Monza de la Scuderia Ferrari hizo que confiasen varios de sus nuevos coches de fábrica a su equipo oficioso. La Scuderia Ferrari aprovechó al máximo el Tipo B y ganó tanto la Coppa Acerbo como los Gran Premio de Italia y España.

En 1934, las reglas de la fórmula cambiaron en aras de coches más anchos y más pesados. Alfa ensanchó la carrocería de cinco P3 originales y fabricarob otras siete unidades adiccionales, que recibieron motores mayores de 2.9 litros.

Un lote de siete ejemplos adicionales fue construido a las especificaciones más recientes, y estos coches recibieron motores más grandes de 2.9 litros. Fueron mumerados secuencialmente desde el chasis número 50001, pero se identificaban más frecuentemente por su número Scuderia Ferrari.

Estos nuevos coches ganaron en Mónaco, Alessandria, Trípoli y Casablanca, además de la Targa Florio. A mediados de 1934, sin embargo, la competencia avanzó mucho y el dominio empezó a menguar. Enzo Ferrari atrajo a Nuvolari a regresar a la Scuderia, y los coches Tipo B fueron modificados, introduciendo una suspensión delantera independiente de estilo Dubonnet y resortes de hoja elípticos invertidos en la parte trasera. Así, volvieron las victorias.

El coche que ilustra este artículo es el número de chasis 50006, el sexto de los siete coches de esta segunda serie del Alfa Romeo Tipo B. Con el número 46 de la Scudería Ferrari estampado, participó en la temporada 1935, aunque como no se registraron por la fábrica o la Scudería individualmente, no se conoce con certeza que chasis se empleaba en cada carrera.

A finales de 1936, la Scuderia Ferrari vendió este P3… que siguió empleándose en competiciones hasta los años 50. A partir de entonces, su vida está muy documentada y conserva casi todos los componentes originales de fábrica. Es realmente notable que un coche de competición con más de 80 años a sus espaldas nunca fue abandonado ni descuidado, como muchos otros coches.

Desde luego, un vehículo así, que había sido pilotados por leyendas como Tazio Nuvolari y René Dreyfus, lo merecía. No es de extrañar, entonces, que el pasado 8 de febrero alcanzase en subasta un precio altísimo, nada menos que 3.920.000 euros. Esto lo convierte en uno de los Alfa Romeo más caros de todos los tiempos… pero aún está algo lejos del Alfa Romeo 8C-35 Monoposto.

Fuente: RM Sotheby’s
Fotos (Tim Scott, cortesía de RM Sotheby’s):

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