¿Recordáis Grand Theft Auto: San Andreas? Los amigos del protagonista, CJ, se quejaban de manera habitual de sus habilidades al volante. Llegaba un punto en el que el juego te ofrecía clases de conducción para sacarte el carnet de conducir.

El videojuego estaba ambientado en 1992, así que tampoco tenían que esperar mucho para ver el primer prototipo de un coche con aparcamiento autónomo. Fue producido en Francia hace unos 20 años por el INRIA (Institut National de Recherche en Informatique et en Automatique, un centro de investigación francés centrado en la computación). Desde entonces, esta tecnología ha pasado por varias fases.

Aquel prototipo fue el primero en realizar un aparcamiento autónomo en paralelo. Hoy en día cada vez más fabricantes buscan ofrecer esta opción, pero todos se basan en los avances de INRIA en aquel entonces, que estableció el estándar. El código de este estándar es J3016, y establece cinco niveles de aparcamiento autónomo según cómo de capaz sea el vehículo.

  • Fase 1: Asistencia al conductor.
  • Fase 2: Automatización parcial.
  • Fase 3: Automatización condicional.
  • Fase 4: Alta autonomía.
  • Fase 5: Autonomía total.

Ultrasonidos para el aparcamiento autónomo

Aparcamiento autónomo de Volkswagen
Gráfico de Volkswagen

La tecnología de aparcamiento autónomo debe tener en cuenta los mismos aspectos que un ser humano: espacio disponible, maniobras a realizar, posición… Para conseguirlo, los coches se valen de sensores incorporados. Normalmente se localizan en las partes delanteras y traseras, con detección electromagnética y mediante ultrasonidos que ayudan a determinar la distancia y el tamaño de los objetos cercanos.

Una vez la máquina ha detectado todo su entorno, comienza los cálculos para determinar cómo aparcar. Esto incluye en ocasiones corregir los errores que el conductor haya podido cometer a la hora de colocar el vehículo para su estacionamiento. Los sistemas han mejorado y hoy en día no funcionan solo en paralelo, sino también en batería o incluso diagonal. Normalmente, si el conductor pone las manos sobre el volante en el proceso, el asistente se desactivará.

Hoy en día la mayoría de fabricantes ofrecen servicios de aparcamiento autónomo en las fases 2 y 3. Requieren que el conductor accione el freno, el acelerador, cambie de marcha… Aunque se empieza a ver tecnología que ya hace todo por sí misma. El ideal de futuro sería poder bajarse y ordenar a tu coche que aparque solo desde tu smartphone o smartwatch, sin precisar de que estés montado en el vehículo. Eso sería la fase 5, pero todavía queda carretera por delante para llegar a ese destino.

Vía: New Atlas

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