Los coches son algo así como los gatos: algunos tienen muchas vidas. Unos pasan a convertirse en excéntrica decoración doméstica, otros son transformados en piezas de arte de la cultura pop, y de los que os vamos a hablar hoy son expuestos orgullosamente en las paredes de los afortunados que pueden permitírselo.

De la tierra del circuito más bonito del mundo, el Spa-Francorchamps, proviene el proyecto “After the Race“. Comparte nombre con la obra de James Joyce publicada en 1914, época en la que los coches eran considerados un bien de lujo, símbolo del rico en Irlanda, lugar en el que se ambienta. Sus fundadores, dos belgas que mantienen una amistad desde hace 30 años, decidieron darle una segunda oportunidad a leyendas de los coches de carreras, restaurando sus capós y puertas para que puedan ser expuestos de la manera que se merecen. Estos artistas y amantes de los coches, Jean-Denis Claessens, fundador y director artístico y Edmond Thonnard (pintor y artista), elaboran cada pieza artesanalmente.

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La pintura con la que cada pieza es creada se inspira en las técnicas del arte del grafiti de grandes como Keith Harring y Banksy. La pátina es creada a partir de las piezas desechadas de la carrera, el aceite y el caucho de los neumáticos en una receta que mantienen en secreto.

Por el momento tienen disponibles más de una docena de capós y puertas de Porsche con patrocinadores tan míticos como Gulf, Bastos, Martini o Jagermeister. El capó del Porsche 917 inspirado en las 24 Horas de Daytona puede estar colgado en tu pared por poco menos de 4.000 euros (asequible), o la puerta del que corrió en las 24 Horas de Le Mans en 1970 por 2.900. El capó inspirado en el Porsche 936 de Martini y que corrió en Le Mans en 1976 tiene un precio algo más elevado: 4.911 euros.

Es el precio por convertir un coche legendario en una pieza de decoración eterna.

Fuente: After the Race
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