El pasado 3 de septiembre se celebró el desfile para conmemorar el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Con motivo de ésta celebración el gobierno chino prohibió a 2,5 millones de coches conducir durante dos semanas para conseguir un hermoso cielo azul. La idea funcionó y el día del desfile lucía un cielo azul limpio, que no se veía hace ya muchos años. Pero después del desfile la prohibición se levantó y, tan solo 24 horas después, el humo ya estaba instalado en el cielo, que recuperó su gris plomizo habitual.

La calidad del aire bajo hasta un índice AQI de 17 de 500, una nota muy buena. En un día pasó a una puntuación de 160 en AQI. Tener por tan sólo un día un bonito y saludable cielo azul no ha sido suficiente motivación para que las autoridades chinas tomen de una vez por todas medidas contundentes contra la contaminación. Una vez pasado el día de fiesta, se reanudó la vida cotidiana.

Pekín

Además del tráfico, los funcionarios cerraron temporalmente centenares de fábricas contaminantes en toda la región con el fin de ayudar a “limpiar el aire”. De hecho las empresas siderúrgicas de Pekín y las provincias de Hebei, Henan y Shanxi lanzaron un plan para reducir sus emisiones contaminantes.

Para que el plan resultará eficaz, casi doce millones de vehículos permanecieron fuera de la circulación, se cerraron más de 10.000 plantas de producción y se limitó la producción de otras 39.000.

Pekín 01

Las imágenes que ilustran este artículo hablan por sí solas. Es increíble que las autoridades sólo tomen medidas para un día en concreto, y la mayoría del año les de igual tener un cielo contaminado. La contaminación provoca graves problemas de salud y mueren por sus efectos alrededor de 7.000.000 de personas al año. Parece que el documental que explicó la periodista Chai Jing no ha calado en las autoridades del país, por mucho que hayan jubilado seis millones de coches para reducir las emisiones. Siempre se puede hacer algo más.

Vía: CNN

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