El 9 de enero de 1923 se realiza el primer vuelo en autogiro de la historia. Fue construido por el ingeniero de caminos, canales y puertos, además de aviador Juan de la Cierva. El ingeniero murciano José Barcala, Pablo Díaz y Juan de la Cierva forman la sociedad B.C.D, que coincide con los apellidos de los tres miembros integrantes. La sociedad se basaba en la investigación aeronáutica y fue pionera de muchos avances en el ámbito de las ciencias aéreas de nuestro país.

El autogiro y su importancia

El autogiro basaba su funcionamiento en la rotación de las alas, al contrario que los aviones, que basan su funcionamiento en las alas fijadas al fuselaje. Fue creado por Juan de la Cierva e irrumpe el panorama aeronáutico, sólo 20 años después de los descubrimientos de los hermanos Wright.

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Mientras que el avión es una aeronave de alas fijadas al fuselaje, el autogiro inventado por de la Cierva tiene alas fijadas a un rotor. Funciona mediante un fuselaje, ruedas y estabilizador vertical. El primer autogiro fue construido en 1920 bautizado con el nombre de el Cierva C.1.

El C.4 sería el prototipo del autogiro que funcionaría perfectamente

El C.2 y C.3 fueron las siguientes versiones que fallaron al C.1, y lamentablemente también fueron fallidas, apenas conseguían avanzar unos pocos metros, lo que sí daba un resquicio de esperanza a la creación del autogiro. No sería hasta la creación del C.4 que el prototipo funcionaría correctamente.

Cuando la asimetría que sustentaba el rotor (e impedía el funcionamiento del artilugio) se solucionó y el prototipo de Juan de la Cierva conseguía alzar el vuelo. La idea que realmente revolucionó el mundo aeronáutico fue la posibilidad de articular las palas del rotor en su raíz.

Finalmente el Cierva C.4 está completamente construido en 1922. Aquí te dejamos una vídeo en el que se explica de forma sintetizada la evolución del autogiro.

Tras varios intentos fallidos, el autogiro funcionó de forma exitosa un 9 de enero de 1923 en los aeródromos de Getafe. Aunque en aquel primer vuelo solo se recorrieron 183 metros, a finales del mes de enero el C.4 realizaría varios minutos de recorrido.

Los helicópteros modernos han aprendido mucho del autogiro de Juan de la Cierva, y es por esto que sus aportaciones al mundo de la aeronáutica han sido tan relevantes. El ingeniero murciano falleció el 9 de diciembre de 1936 a la edad de 41 años al estrellarse en un vuelo Londres-Ámterdam.

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