Bristol es uno de tantos históricos fabricantes de coches británicos. Fundada en 1946, justo tras la segunda Guerra Mundial, con los excedentes de la Bristol Aeroplane Company, que fabricaba aviones en Filton, a las afueras de la ciudad de Bristol, comenzó a fabricar coches de lujo que vendía directamente a los clientes. En los años 60 empleó motores Chrysler pero a principios del siglo XXI comenzó a languidecer. Llegó incluso a cerrar en 2011, pero desde entonces quieren volver a la carga.

La llegada de nuevos inversores animó y, tras unos años de retraso (estaba previsto que este coche llegase en 2015) se ha concretado el Project Pinnacle. Aún en fase de prototipo, el Bristol Bullet es un roadster biplaza, crreado por diseñadores italianos, que se ha inspirado en los primeros modelos de la marca, los Bristol 404 y 405.

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El concepto del Bullet se dice que se fraguó cuando los nuevos propietarios de la compañía encontraron un modelo desvencijado bajo una lona en la antigua fábrica. El coche tiene una forma que recuerda a los últimos modelos de Rolls Royce, pero cuenta con curvas más elegantes y refinadas. La parrilla bien proporcionada y el capó arqueado con su entrada de aire ranurada, hace referencia a la historia de la construcción de aviones de Bristol.

Este broche para celebrar el 70 aniversario quiere dejar atrás los malos momentos. COmenzará a fabricarse en el primer trimestre de 2017. Se ha fabricado en fibra de carbono principlamnete, con lo que su peso es bastante contenido, de 1.250 kg (1.100 en vacío). Monta un motor atmosférico V8 4.8 de origen BMW, de 370 CV y un par máximo de 490 Nm asociado a cambio manual o automático.

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Las prestaciones que se anuncian son buenas. El Bristol Bullet es un  roadster es capaz de alcanzar 100 km/h en solo 3,8 segundos, y alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h. Su precio será caro, superior a los 250.000 euros.

Hemos leído de gente que ha podido ver este prototipo cercanísimo al modelo que se fabricará en serie que no estaban a la altura de acabados y ajustes. Están todavía a tiempo para que las unidades de producción no comentan este pecado. Donde se ha echado el resto es en tecnología. No falta una pantalla táctil que gobierna el sistema multimedia, con conectividad por Bluetooth, replicado de applicaciones en la pantalla del coche y WiFi… diseño clásico, sí, pero tecnológicamente a la última.

Fuente: Bristol Cars
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