Poco nos sorprende ya después de conocer los extravagantes usos de piezas de Lamborghini de personas pudientes que incluso cuelgan un coche completo en la pared. En este caso se trata de enterrar el vehículo, de poco le serviría para conducir. El protagonista de este sacrilegio es un ruso llamado Valeri Lizunova, que decidió enterrar su Mercedes-Benz Clase G para convertirlo en un búnker.

El mero hecho de pensar que ha echado a perder un coche, y más un Mercedes, pone los pelos de punta, pero más preocupante es que lo convierta en un búnker, a no ser que se esté adelantando al inicio de una guerra ¿habrá algo que no nos quieran contar? Esperamos equivocarnos.

mercedes convirtiendose en búnquer

Una vez sembradas todas las dudas a tal ocurrencia surge una explicación clara, el propietario del vehículo es un artista que llegó a la idea de construir el búnker a partir de la comodidad y seguridad que experimentó mientras conducía un Gelandewagen. La construcción del búnker formaba parte de su obra para el festival de arte de Kaluga, región de Rusia.

Para realizar la obra estableció la zona en la que quería colocar el coche, rodeada de césped y arbustos, que colocaron para la ocasión. Ya en su sitio bajo tierra, el acceso al vehículo se hacía algo más complicado, quienes querían disfrutar del Mercedes subterráneo debían acceder por la parte superior, la ventana del techo. La ventilación no fue problema ya que el tubo de escape estaba conectado con el exterior permitiendo el uso del aire acondicionado o la calefacción en el interior e incluso el uso del sistema de audio.

mercedes convirtiendose en búnquer

La idea es creativa de eso no cabe duda, aún así, el único reconocimiento que le podemos dar a este visionario es que, en caso de un improbable cataclismo, sería el único ser humano en la tierra que cuente con un Mercedes intacto. Menos mal que lo retiraron al terminar el festival.

Vía: Autoevolution

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