El Cadillac Aerodynamic Coupe de 1936 fue el primer coche de General Motors que siguió las pautas de un show car. Eso que ahora nos parece tan habitual comenzó ya en los años 30, con Harley Earl a la batuta de la orquesta de diseñadores (el creador tars las ideas del marketing de Alfred P. Sloan). Ese coche fue, también, uno de los vehículos más influyentes de la época.

Se convirtió en un visionario, no sólo por sus avances técnicos, sino también porque inauguró una nueva manera de vender los coches. También supuso un antes y un después empresarial, ya que a partir de entonces Cadillac relevó a Packard como el gran fabricante de automóviles de lujo en Estados Unidos.

Aunque la depresión económica seguía causando estragos en la sociedad norteamericana, las compañías automovilísticas participaron en 1933 en la primera Century of Progress que tuvo lugar en Chicago. Todas las firmas presentaron coches especiales para la exposición, sobre todo las de gama alta.

primer_MG6jpgPackard creó para la ocasión al que mucho denominaron “la cúpula de Packard” (más información), con una espectacular carrocería firmada por Dietrich. Pierce Arrow mostró su Siver Arrow, con un estilo muy arriesgado y Ford, por su parte, presentó un diseño de John Tjaarda. Había coches valorados en 20.000 dólares, una cifra que traída a la actualidad se convertiría perfectamente en unos 350.000 dólares.

Fue entonces cuando General Motors entró en escena. Allí se presentó con este Cadillac que a primera vista resalta por tener una distancia larga entre ejes y la parte trasera en pendiente. Se trató del primer coche que no incorpora la rueda de repuesto a simple vista, sino que la esconde en el maletero. Otra innovación, ya que muchos automóviles por esa época, incluso coches de alta gama, seguían utilizando baúles de viaje en el estante de detrás del coche para guardar el equipaje. Incluso fue el primero en “afinar” el tubo de escape para proporcionale al sistema de escape del motor V16 un tono apropiado.

primer_MG4jpgEse motor V16 fue también, probablemente, el primer motor “acicalado” por razones estéticas, ya que se le aplicó esmalte, porcelana, aluminio pulido y cromado para crear una pieza más bonita visualmente. El cableado se escondió y se prestó mucha atención a la colocación de los distintos accesorios. Quedó tan bien, que esta misma filosofía estética se aplicó a los motores V8 y V12.

Como esto, cada detalle del coche fue cuidado: Los asientos de piel, los tiradores con acabado en oro, parasoles realizados con tela fina… A pesar de que el motor V16 no sobrevivió más allá de 1940, las innovaciones y avances aerodinámicos que introdujo este Coupe fueron utilizados durante décadas por la industria.

Fuente: The Truth about cars
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