La historia está llena de proyectos anquilosados en el pasado, bien porque suponen un elevado coste de fabricación o por poseer una ejecución complicada como le pasaba a la suspensión electromagnética de los 80 que volaba. Hoy, de la mano de Citröen y NSU te traemos uno de esos prototipos aparcados antaño: el helicóptero con motor rotativo.

Hace 40 años del preciso momento en el que el fabricante francés Citröen se unía al alemán NSU (fabricante de bicicletas, motos y automóviles fundado en 1873 y filial en la actualidad de Audi) para desarrollar los motores rotativos incorporados en el helicóptero Citröen Re-2. La compañía francesa inició el proyecto considerando dos posibles opciones: el Re-1, un helicóptero medio con autogiro y, la segunda opción, un helicóptero ligero denominado Re-2.

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Tras meses de investigación, la dirección de Citröen decidió quedarse con el segundo prototipo reclutando para su puesta en marcha a Charles Marchetti, el ingeniero encargado del desarrollo del helicóptero Alouette II (el primero producido en serie con un motor de turbina). El helicóptero fue impulsado a una velocidad crucero de 173 km/h, lo que le permitió alcanzar los 3.500 metros de altitud.

La carrocería de la aeronave pesaba 700 kg y contaba con 7,18 metros de largo y con 2,59 metros de alto. En cuanto a Wankel, su motor, el Re-2 integraba una versión mejorada del Comotor 624 que se encuentra bajo el capó del GS Birotor aunque reemplazaron los carburantes Solex por un sistema de inyección de gasolina desarrollado por el propio Citröen y, además, poseía unos rotores de mayor tamaño.

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Todo iba por buen camino hasta que el fabricante francés se percató de un detalle esencial. Y es que la marca carecía de un piloto de pruebas cualificado para este tipo de aeronaves por lo que tuvieron que enfundarse la gabardina de Sherlock Holmes y encontrar en el último minuto al piloto Dominique Gilles. Así fue cómo el Re-2 logró alzar su primer vuelo el 24 de diciembre de 1975.

“Se retiraron las puertas del helicóptero por si, en caso de que algo saliera mal, tenía que saltar por la borda”, recordó en su momento Gilles. ¡Afortunadamente el piloto no tuvo que llegar tan lejos! Sin embargo, a pesar de realizar exitosamente su primer vuelo, Citröen debía conseguir el certificado oficial para poder comercializarlo. Hecho que no logró ya que durante el proceso de aprobación, los inspectores se dieron cuenta de que el motor se sobrecalentaba a altas velocidades.

La marca se vio obligada a devolver al Re-2 al tablero de diseño justo cuando se produjo el cambio de manos al grupo PSA Peugeot-Citröen, lo que provocó aparcar el proyecto. Para Peugeot había otros frentes prioritarios que atender en ese momento. Sin embargo, una vez asentados en la unión volvieron a ponerse manos a la obra y el 14 de junio de 1977, tras muchas horas extras de desarrollo y algunos vuelos experimentales, el Re-2 obtuvo la licencia de funcionamiento por tan solo seis meses.

La felicidad y, en consiguiente, el proyecto duró poco ya que finalmente el 5 de mayo de 1979 el grupo PSA Peugeot-Citröen recibió la orden de finiquitar de inmediato con el helicóptero Re-2. Tras un total de 58 horas de vuelo, se decidió almacenar el helicóptero en el Museo del fabricante. Ese mismo año, la marca desterró todo tipo de investigación relacionada con este motor rotativo, lo que significó a la vez sus últimas grandes aventuras.

Vía: Blenheimgang, Eurocopter
Vídeo: ranwhenparkedvideos
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