A lo largo de la vida he escuchado en millones de ocasiones las típicas frases como “las apariencias engañan” o “mucho ruido y pocas nueces”, y con el paso del tiempo te vas dando cuenta que dichas frases están en lo cierto. En este caso vamos a aplicar esas frases a coches que nacieron con una apariencia totalmente distinta de lo que realmente eran, o bien, hacían mucho ruido para lo poco que llevaban debajo del motor.

Los coches analizados a continuación no es que estén faltos de potencia precisamente, sino que la apariencia y el diseño deportivos hacen que nos esperemos más de ellos en cuanto a prestaciones se refiere. Rápidos, lo que se dice rápidos, no eran.

1. Ford Puma

Ford Puma 1997

¿Quién no se acuerda del Ford Puma? Este modelo de Ford del segmento B se lanzó en 1997, exclusivamente para el mercado europeo. La estética era bastante llamativa para tratarse de un coche de hace ya 18 años, aunque no contaba con unas prestaciones acordes con su línea de carácter deportivo. El modelo superior contaba con un motor 1.7 que rendía 125 CV.

2. Honda CR-Z

Honda CR-Z

En el año 2010 Honda sacó al mercado el CR-Z un coche híbrido que cuenta con un motor eléctrico y otro de gasolina. Con una carrocería corta (4,10 metros) y muy baja (1,36) hacen de este modelo un coche bastante atractivo en cuanto diseño se refiere, aunque sus prestaciones no sean acordes con él. El coche cuenta con un motor de 137 CV, capaz de alcanzar los 200 km/h y cuando lo probamos en Amsterdam nos gustó, pero el problema era cuando se acababa la batería, que bajaban su rendimiento de forma alarmante. Honda lanzó una versión más potente en 2013, pero el mercado le dio la espalda y desapareció del mercado europeo con más pena que gloria

3. Volkswagen Karmann Ghia

volkswagen-karmann-ghia-01

En el año 1953 la marca alemana dio a conocer su deportivo Karmann, un coche entraba por los ojos por su diseño y esencia. En definitiva el coche lo tenía todo para ser el “más listo de la clase”, pero aún le quedaba una asignatura pendiente de aprobar, la velocidad. Con un motor bóxer de cuatro cilindros, jamás destacó por ser rápido… como la propia publicidad de Karmann Ghia, con una honestidad y humor incomparable, recordaba en Estados Unidos.

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