Ya sabemos que en un futuro no muy lejano la mayoría de los coches circulando por nuestras carreteras serán autónomos, y de ahí surgen muchas dudas, por ejemplo si coches deberían imitar a los humanos o cómo serán las ciudades en esos años. Es muy difícil contestar a la segunda pregunta, lo que si sabemos es los coches autónomos que afectarán notablemente a los servicios de transporte público, las empresas de carsharing y las grandes marcas de coches.

Según Issi Romem, economista, la presencia de los coches autónomos tendrá dos consecuencias muy importantes. En primer lugar las ciudades crecerán mucho más que hasta ahora. Gracias a los coches autónomos las zonas alejadas serán más accesibles, donde podremos comprar una casa más espaciosa sin preocuparnos de vivir “lejos” de la ciudad. Por otra parte, dispondremos de mucho más espacio para construir en el centro de las ciudades (donde el espacio está muy valorado), ya que no necesitaremos tener tantas plazas de aparcamiento.

Rinspeed conducción autónoma 1

Por otro lado, en The New York Times también hablan de eliminar la pérdida de tiempo buscando aparcamiento, los parkings actuales podrían convertirse en parques (investigadores de la Universidad de Harvard estiman que 1/3 de algunas ciudades está destinado a aparcamientos) y podríamos dejar de ver semáforos ya que los coches utilizarán sensores. Las calles podrían ser más estrechas (al no necesitar aparcamientos) y no cabe duda que la contaminación sería muchísimo menor. Bryant Walker Smith, miembro del Centro de Investigación del Automócil en Stanford, piensa que los coches se convertirán en prolongaciones de nuestras casas, ya que podremos dormir o incluso hacer ejercicio.

Tim Worstall, escribe en Forbes que los coches autónomos, además, descongestionaran el tráfico por dos motivos: porque conducirán mejor que los mortales y porque la velocidad no será algo tan importante porque podremos ir haciendo otras tareas mientras vamos en el coche (y además no habrá limites o serán menos restrictivos), lo que además hará que las personas se muden a casas más grandes a las afueras de las ciudades ya que no les importará estar tanto tiempo en el coche, donde serán igual de productivos que en el trabajo.

Nosotros no podemos predecir qué pasará, pero no podemos dejar de imaginar ciudades sin atascos, sin semáforos y sin aparcamientos.

Vía: The New York Times, Meeting of The Minds, Forbes

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