El pasado enero de 2014, los habitantes de Colorado aprobaron por referéndum legalizar la marihuana, lo que llevó a que abrieran sus puertas numerosas tiendas dedicadas a la venta de esta sustancia. Las leyes que regulan este nuevo servicio son casi iguales que las que venden alcohol: la tienda necesita sus permisos, los compradores tienen que ser mayores de 21 años y tienen un impuesto fiscal. Pero no todo en este nuevo negocio es tan fácil como parece.

Los conductores que vayan bajo la influencia de esta droga son una seria preocupación. No hay una forma fácil de medir los riesgos como ocurre con los conductores que se hayan tomado un par de copas (incluso hay quien asegura que conducir bajo los efectos de la mariuhuana es más seguro).

El Tetra­hydrocannabinol, más conocido como THC es el principal componente psicoactivo de la marihuana y el problema radica en que actúa de forma distinta al alcohol en nuestro organismo. Investigaciones han mostrado que la cantidad de THC en la corriente sanguínea no es un indicador fiable respecto a tener una discapacidad cognitiva o psicomotriz por haber fumado este tipo de sustancia.

marihuana semaforo

Los consumidores tienen tendencia a crear una resistencia e incluso siguen teniendo reflejos mientras están bajo sus efectos. Uno de los problemas es que los metabolitos pueden seguir en la sangre durante varios días, especialmente entre los usuarios frecuentes. En Arizona, se ha visto que personas que no habían consumido la droga en varias semanas habían dado positivo por esta sustancia.

Cada uno de los Estados ha expresado su consentimiento por el cual los conductores tienen que hacerse un test químico si la policía sospecha que están bajo la influencia de la marihuana. Uno puede declinar hacerse dicha prueba pero entonces tiene que entregar in situ la licencia para conducir. En Colorado, uno pierde el derecho a conducir durante al menos un año.

Como todos sabemos, la prueba que se realiza ahora para saber si un conductor puede dar positivo en alcohol es soplar por el alcoholímetro. Sin embargo la única forma de saberlo con el THC es con un análisis de sangre. Lo que hace ahora la policía es llevar al sospechoso al hospital más cercan. Otros Estados como Texas obligan a los sanitarios de turno a sacar muestras de sangre en la ambulancia.

De todas maneras, sin importar donde o quien haya realizado dicha prueba, los resultados de THC tardan como mínimo una semana. Resumiendo, los conductores que sean parados por ser sospechosos de estar fumados se les realizara un extracto sanguíneo, serán retenidos hasta que el policía considere que no sigue bajo la influencia del THC y una semana más tarde conocerán legalmente  si estaban fumados. En el caso de que lo estuvieran, tendrán la oportunidad de reclamar si estaban en condiciones adversas para conducir debido a lo que quede de la sustancia en su cuerpo.

A nosotros nos parece un plan a medio fuelle. ¿Qué opináis?

Vía: Car and Driver

 

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