Los coches autónomos son la vanguardia de la industria automovilística. Los fabricantes desarrollan prototipos con la última tecnología del mercado. La proyección de estos coches indica que, en un futuro próximo, circularán junto al resto de vehículos en la carretera, más allá de los pioneros en pruebas que ya circulan. Es cuestión de tiempo que el sector apueste a lo grande por ellos… y que sean los únicos que circulen.

La conducción automatizada es posible gracias a un gran número de sensores, ultrasonidos, láseres de detección de imágenes y movimiento, GPS y cámaras que lleva instalados los coches autónomos. La combinación de estos equipamientos permite al coche plasmar el escenario que le rodea y así poder conducir con total autonomía sin la necesidad de ningún conductor.

Mercedes Clase E 2016 tecnologia 03

Aunque parezca un coche tan futurista, alguno de sus componentes no son tan difíciles de fabricar y no son tan caros como pensábamos. La tecnología evoluciona tan rápido que empresas como la canadiense Magna International, dedicada a la elaboración de componentes para los fabricantes de coches, ha demostrado al mundo cómo un coche puede conducir de manera autónoma por una autopista con tan solo una cámara, situada en el parabrisas delantero.

La empresa, operativa desde 1962 y con presencia en varios países, no ha detallado cuánto costaría producir esa cámara a gran escala para los fabricantes de coches, pero con la tecnología de hoy en día, no debería de suponer un altísimo coste.

Para crear esta cámara capaz de convertir un coche en casi autónomo, Magna ha contando con la colaboración de un software ideado por la israelí MobileEye que se dedica al procesamiento de información visual para los componentes del coche relacionados con la asistencia al conductor.

Con el software operativo, un radar y una cámara permiten captar con detalle el campo visual y anticiparse a cualquier objeto móvil o fijo que pueda acercarse al coche. También permite captar las marcas viales de una carretera, las barreras, leer las señales de tráfico o los semáforos.

El resultado  de la prueba de combinar los dos componentes ha sido convertir un coche convencional en uno autónomo, capaz de circular por una autopista con total normalidad donde el conductor puede dejar el control del volante en manos del sistema.

autonomo

Todo ello con un bajo consumo de energía, un coste no tan elevado y cumpliendo con los estándares de la industria automotriz. MobilEye tiene planeado probar su software para la conducción autónoma a la velocidad límite en una autopista y en carreteras con tráfico a lo largo de 2016 con dos empresas del sector.

Esta demostración indica que la tecnología necesaria ya está presente y a disposición de los fabricantes a un precio no tan caro. Aunque esta combinación permite una conducción autónoma limitada en un coche convencional debido a las prestaciones actuales del propio coche, los creadores aseguran que se puede alargar el tipo de autonomía añadiendo más sensores.

A día de hoy desconocemos de qué manera utilizarían los fabricantes esta tecnología combinada entre Magna y MobileEye. Lo que si sabe es que los coches de gama alta como el Mercedes Clase S ofrecen una aproximación a la conducción autónoma con un control de crucero, sistema de aparcamiento en paralelo con manos libres o seguir al coche que precede en la carretera de manera autónoma sorteado todo tipo de obstáculos.

El futuro aguarda que la tecnología de los sensores se democratice en el sector, lo que provocará que bajen los precios y se fabrica a gran escala llegando a todo tipo de modelos.

 

Fuente: MIT

2 COMENTARIOS

  1. La electrónica vino a arruinar la industria automotriz para quienes amamos tener contacto con el auto, pero en fin, es una evolución inevitable supongo.

    • Comentario: pues la verdad que tiene mucha razón Sebastián porque los coches de hoy día si te falla cualquier cosa o no arranca no sabes ni que hacer porque ignoras todo y antes pues le hacías cualquier apaño y salías del problema. en fin tendremos que acostumbrarnos.

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