Vivimos en una era informatizada. Todo está conectado con todo. No hay nada que pase desapercibido por la red, y los coches no son la excepción que confirma la regla. Cada vez que se introduce una nueva tecnología, ésta se conecta a internet, y transmite continuamente datos, pero… ¿qué ocurre con estos datos?

Vamos a ponerte en contexto si no sabes realmente donde nos situamos. En los primeros años de televisión, se descubrió que se podía medir la audiencia del momento y, mediante una segmentación sabían (y saben) más o menos el perfil del que estaba delante de la televisión. De esta manera, conseguían saber a qué hora había más gente viendo un programa y qué tipo de gente lo ve. Es decir, se establecía una relación publicitaria de manera unilateral.

Todo cambió con la llegada de internet, que permitió una relación bidireccional en la que el propio usuario puede establecer una comunicación directa con las marcas (con las redes sociales por ejemplo). La llegada de internet fue un cambio de paradigma, es decir, las agencias publicitarias tuvieron que adaptarse a este nuevo entorno, en la que la medición de datos se hacía crucial. Eso sí, con muchas más posibilidades de segmentación. Hoy en día, la información es poder, y si no, que se lo pregunten a Google, que sabe todo de nosotros.

google coche autonomoLa clave está en hacer que el usuario se pase la mayor parte del tiempo en unas determinadas plataformas, para poder obtener más información. Por ejemplo, cuando estás en Google haces una búsqueda, pero también tienes el correo electrónico en la misma página, además de Google+, por no contar de que la mayor parte del tiempo la pasamos viendo vídeos, generalmente en YouTube que… también es de Google.

Es decir, ¿os cuadra ahora el lanzamiento del coche autónomo de Google? Casualmente, como ya comentamos en otra entrada, Google patentó un sistema asociado con la publicidad en la que, si hacías una búsqueda de un determinado producto, un coche autónomo sin conductor, te podría ir a buscar y llevar al punto de venta… ¡gratis!

Las empresas publicitarias están ansiosas de saber datos sobre los coches que circulan por la calle para poder ofrecer los mejores servicios (aquellos más apropiados) a sus propietarios al igual que se hace con la tecnología móvil a través del bluetooth cuando estás cerca de determinados establecimientos.

Sin más rodeos, dentro de poco la información de nuestro vehículo servirá para evitar delitos e infracciones de tráfico, además de ser usado por compañías dedicadas a la publicidad. ¿Realmente supone una amenaza, o simplemente es algo que nos mejore la vida? Es un tema muy polémico en el que cada uno tienes sus opiniones, pero lo que está claro, es que el futuro de la publicidad, en parte, estará orientado a los conductores cuando estén dentro de sus vehículos. Eso sí, no sabemos si llegará mediante el sistema multimedia o no, tendremos que esperar para verlo.

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