El coche que te acercamos hoy es una auténtica rareza de la historia de la automoción. Se trata de un Woods Queen Victoria Brougham de 1905 y que se ha vendido por 632.500 coronas danesas, unos 85.000 euros al cambio, el pasado 26 de septiembre. Pero, además de tratarse de un coche antiguo en buen estado, cuenta con una particularidad: es un coche eléctrico.

En los albores de la automoción hubo una lucha encarnizada (saldada con cientos de compañías desaparecidas) por ver qué tecnología imponía su supremacía en las carreteras y concesionarios. El resultado lo sabemos todos: el motor de combustión, pero eso no siempre fue así. Mucho antes de la llegada de los coches eléctricos actuales alimentados por baterías de ión-litio, los coches eléctricos eran populares.

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De hecho, al inicio del siglo XX, la gasolina ocupaba el tercer lugar entre las preferencias del público para alimentar sus vehículos, tras los coches a vapor y la electricidad, ya que eran considerados malolientes, lentos y peligrosos (se arrancaban con una manivela que, mal accionada, podía romperte un brazo). Había que ir a comprar el combustible en las farmacias (menudo engorro) y era necesario tener muchos conocimientos mecánicos, ya que su fiabiliadad dejaba mucho que desear.

En ese momento, 1905, los coches eléctricos eran una tecnología madura, que no fueron superados hasta que los coches de gasolina y diésel superar a las baterías de plomo-ácido primitivas y la llegada de este invento de Cadillac. Hasta entonces, las mujeres de clase media se pirraban por los coches eléctricos: limpios, silenciosos, cómodos, y no era necesaria mucha fuerza física para iniciarlos. Así, en 1900 había 30.000 vehículos eléctricos funcionado solo en EE.UU.

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Entre esta legión de coches eléctricos, el Wood Queen Victoria Brougham, fabricado por Motor Vehicle Company Woodsm, una empresa creada en Chicago en 1899 por los ejecutivos de la Standard Oil, hombres de negocios de Toronto, o Samuel Insull, que fue secretario personal de Thomas Edison y co-fundador de Edison General Electric.

Con 10 millones de dólares de capital social, la empresa compró patentes a los pioneros de vehículos eléctricos Clinton Edgar Woods, para fabricar 500 coches eléctricos al año. A pesar de su esfuerzo por entrar en el mercado de los coches de gasolina e híbridos en 1916, la compañía se vio abocada al cierre en 1918.

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Uno de esos coches, este Woods Queen Victoria Brougham no. 284 es el único de su especie que ha sobrevivido todos estos años. En su época costaba 3.000 dólares (unos 71.000 al cambio actual) y apenas contaba con 1.899 mmm de distancia entre ejes, con un peso bastante liviano: 1.179 kg de peso. Y ojo, que después de 110 años todavía funciona, gracias a que se ha actualizado con baterías modernas más ligeras y un sistema de carga rápida. Lo que no han cambiado es su tracción a las cuatro ruedas, frenos traseros de tambor y suspensión por ballestas elípticas.

En el interior, el Woods Queen Victoria Brougham observamos que se trataba de un biplaza de lujo, más destinado a dar paseos que a correr. habitáculo totalmente recubierto de cuero y ¡un florero de vidrio! dan fe de ello. Y ojo, que era capaz de alcanzar nada menos que 48 km/h. una velocidad muy apreciable para un coche urbano de aquella época.

Fuente: Bonhams

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