Las biciletas son cada vez un medio de transporte más utilizado en los entornos urbanos. Resulta cada ves más habitual ver carriles bici en la ciudades y la obligación de tener que solventar diferentes espacios y desniveles hacen que sus diseños mejoren, con algunos realmente sorprendentes. Es el caso de este  “puente serpiente para bicicletas”, que el despacho arquitectónico Dissing & Weitling ha cdiseñado en Conpenhague para que circular en bicicleta en la capital danesa sea más seguro y rápido.

El ayuntamiento de Copenhague necesitaba resolver cómo se movían las bicis en el entorno del centro comercial Fisketorvet, un punto conflictivo en la relación peaton-ciclista, sobre todo en el verano, ya que hay una gran afluencia de gente. No existía separación entre ciclistas y peatones y además una combinación de curvas ciegas, escaleras y vías que requerían giros de 90 grados generaban problemas de inseguridad y pequeños accidentes.

Copenhague carril bici 05La solución de Dissing & Weitling fue crear un puente elevado en rampa, algo práctico y efectivo. Ahora, 12.500 ciclistas circulan por este paso a diario, sin temor a toparse con un peatón y tener que esquivarlo. También ha evitado a los ciclistas bajarse de su medio de transporte y cargar con él para subir y bajar escaleras para continuar su viaje.

El equipo de arquitectos ideó un puente largo con una ligera inclinación, que conecta Havneholmen con Kalvebod Brygge través de un curso serpenteante, a lo largo del centro comercial Fisketorvet. Esta solución tiene una inclinación menos aguda que la rampa que había solicitado el ayuntamiento originalmente, lo que permite a los ciclistas disfrutar de un viaje más cómodo.

Copenhague carril bici 04Pintado en color naranja brillante, el sinuoso puente ciclista de 200 metros de largo se eleva a 18 metros de altura, hasta la entrada de la calle en Havneholmen y continúa a lo largo Fisketorvet hacia la entrada principal del centro comercial. El espacio bajo la rampa, de casi 100 metros de largo, también puede ser utilizado como espacio de recreo, a resguardo de la lluvia. Tiene iluminación incorporada, lo que unido a su llamativo color naranja lo hace muy atractivo por la noche.

Los espacios de abrigo bajo el puente a lo largo del muelle en Fisketorvet ya son muy visitados, sobre todo para ver la estructura de acero que se ve preciosa: ligera y elegante, con suaves curvas serpenteantes con el agua a sus pies. Los peatones también han aplaudido mucho el puente, ya que pueden usarlo sin problemas, pero separados de los ciclistas por su propia seguridad. Un ejemplo a seguir por todas las ciudades del mundo.

Vía: worldarchitecturenews.com
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