Es apenas un bebé que todavía anda en pañales y se alimenta por biberón, pero ya sabe enseñar los dientes.
El nuevo Ferrari F10 está causando en sensación en los primeros tests realizados en el circuito valenciano de Cheste. Es evidente que la escudería de Maranello no ha querido guardarse ningún as en la manga y el coche saldrá a por todas en cuanto el Mundial de Fórmula 1 se ponga en marcha, a mediados del mes de marzo.
El equipo italiano es perfectamente consciente de que este año es el favorito número 1 para todos. Los sueños se han ido cumpliendo y es el momento de hacerlos realidad sobre el asfalto.
Con Felipe Massa al volante, el nuevo F10 parece empeñado en dejar a su predecesor, el F60, a la altura del betún. Sus mejores cualidades hasta el momento: conducción más sencilla, mayor sensibilidad a los reglajes y equilibrio, además de mayor adherencia y es probable que tracción.
Casi nada.
Mañana será Fernando Alonso el encargado de seguir puliendo el diamante rojo. En unas sesiones que nada valdrán cuando el semáforo se ponga en verde, todos estarán buscando al Ferrari por sus espejos, los objetivos de sus cámaras y las pupilas de sus ojos. Todo será necesario para seguir la estela del F10.
Será entonces cuando la historia se escribirá en letras doradas para el automovilismo español. El único campeón que ha salido de este país con la escudería más laureada, compartiendo pista con otros dos pilotos nacionales. La foto más deseada para la portada de todas las secciones de motor.
Tras las risas y las celebraciones, sólo quedará la sentencia de la competición. Alonso obligado a ser el campeón, De la Rosa listo para disfrutar como un niño con zapatos nuevos y Alguersauri devorando nuevas etapas en su proceso de aprendizaje.
En la sombra, el brillo de la sonrisa de un heptacampeón del mundo.
Vía | Sport