El año pasado aparecía en YouTube un vídeo en el que un conductor llevaba al extremo, en una autopista alemana a gran velocidad, la tecnología de la conducción automatizada con ayuda de cambio de carril en su Infiniti Q50. Esta acción, que tiene ciertos tintes de locura y temor, nos lleva a analizar lo que nos depara en el mundo de los coches automatizados u autónomos en el futuro. Por si no lo cocnoces, aquí te dejamos el vídeo:

Anteriormente conocimos la atrevida propuesta del Gobierno de Alemania, al igual que otros países, apostando por la innovación en uno de los sectores más significativos del país como es la industria automovilística. La iniciativa del gabinete liderado por Angela Merkel era la creación de un tramo acondicionado en la Autobahn A9 para los coches autónomos, polémicos para algunos y necesarios para otros.

A día de hoy, los fabricantes ya cuentan con una cantidad considerable de prototipos que en un futuro no muy lejano pretender comercializar. Mientras tanto, algunas características tecnológicas de los coches autónomos ya se han implantado en modelos actuales como el lujoso Mercedes Clase S. Este modelo es capaz de seguir la estela del coche que tiene enfrente por una carretera tortuosa a una velocidad entre 10 y 60 kilómetros por hora, lo que permite descansar al conductor.

Mercedes Clase-S Autonómo 01

El debate de la tecnología automatizada en los coches está en la capacidad de vigilar y observar los comportamientos del conductor al delegar el control al propio vehículo. La importancia de esta vigilancia según los fabricantes es impedir que la distracción o relajación del conductor sea una dificultad para recuperar el control del volante cuando sea preciso y de esta manera delimitar las responsabilidades si algo fallara.

En el caso del Mercedes Clase S, la tecnología que hemos mencionado solo funciona si el conductor mantiene las manos al volante en todo momento para así poder observar si hay alguna desviación debido al comportamiento inadecuado del conductor.

La monitorización del comportamiento es otra cuestión a debatir donde fabricantes, legisladores, aseguradoras y los propios conductores tendrán que diseñar el nuevo marco legal. El problema que se prevé con los coches autónomos es la delegación total de las responsabilidades al propio coche, por ejemplo, en caso de un accidente, el conductor señalaría al fabricante como el principal causante de cualquier acción indebida. Esta dinámica provocaría una mayor responsabilidad a los fabricantes lo que ralentizaría el progreso tecnológico.

BMW drift autonomo

Mientras tanto, los fabricantes siguen desarrollando los coches con avances automatizados para ofrecer a los clientes la última tecnología a corto plazo y al mismo tiempo contribuir a una mayor seguridad y la disminución en el tráfico y la contaminación a largo plazo. Como toda innovación tecnológica, requiere de mucha inversión en sus componentes y esto podría dificultar la comercialización a gran escala.

Los últimos avances de la automatización en los coches estarán relacionados con la conducción automática por autopistas. Tesla, Audi o Cadillac intentarán comercializar sus modelos para este año y los siguientes. Sin embargo, en estos momentos existen limitaciones en la aplicación de esta tecnología y su adecuada respuesta en escenarios con mucho tráfico, peatones o intersecciones como puede ocurrir en una ciudad.

No obstante, en estos modelos, a pesar de contar con tecnología automatizada, el papel del conductor seguirá siendo importante y nos puede valer de ejemplo para los futuros coches autónomos que lo más seguro seguirán manteniendo una estrecha relación con el conductor a través a la monitorización. Se prevé para el futuro un fuerte aumento en el mercado del coche autónomo debido a las nuevas formas de vida en la población mundial sobre todo la existente en grandes ciudades donde la movilidad juega un papel importante.

Vía: MIT

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