Ya os hemos contado las múltiples vidas que se le pueden dar a un coche, porque hasta la chatarra se puede convertir en una obra de arte. Lo último de esta tendencia nos llega desde Francia, donde dos jóvenes investigadores ha conseguido transformar el brazo de un robot industrial (como el que fabrica coches) en las manos de un tatuador profesional.

Este proyecto, llevado a cabo por Pierre Emm y Johan da Silveira junto con la compañía de software de deiseño Autodesk, ha resultado todo un reto. Tenían que hacer comprender al robot las superficies con volúmenes del cuerpo humano, por lo que en un principio usaron una impresora 3D y la programaron para que tatuara con una aguja. Y resultó. Por si os lo preguntáis, también ha habido valientes que se han atrevido a probar en sus propias carnes este avance.

Primero tuvieron que escanear las partes del cuerpo para para traducirlo al lenguaje del robot y después exportar este código para poder decirle qué hacer. Durante el primer ensayo sobre una persona, el equipo contuvo la respiración mientras la máquina ejecutaba el dibujo de manera elegante y precisa. Y ahí estaba: el primer tatuaje del mundo hecho por un robot industrial. Puedes verlo en este vídeo:

Un nuevo territorio para esta máquina de hacer coches, siempre tras los bastidores. Ahora tiene el protagonismo que se merece ¿Cómo se tomarán los tatuadores profesionales este avance?

Vía: Jalopnik

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