Hoy en día estamos acostumbrados a ver motores diésel sobrealimentados por turbos, pero esta combinación no llegó de la noche a la mañana. Hasta hace relativamente bien poco, hemos tenido en el mercado solamente motores diésel atmosféricos, es decir, sin sobrealimentación. Quien introdujo este tipo de motorización en el mercado fue Mercedes, con el lanzamiento del Mercedes 300 SD W116 en 1978. Pero antes de que Mercedes instalase un turbo (un invento patentado por Alfred Büchi en 1905, en un coche de serie con motor diésel, debieron cubrir varios hitos:

Mercedes C111, el prototipo de pruebas

mercedes_c111-iii-diesel-concept-1978_r6Corrían los años 60 cuando Mercedes experimentaba con los motores rotativos y estudiaba su incorporación en la competición con el Mercedes-Benz C111. Poco tardó en darse cuenta de que este tipo de motorización no les llevaría a ningún sitio, por lo que decidieron que este modelo sería su conejillo de indias para probar los motores turbo diésel, un motor que se introdujo en la tercera generación del prototipo, de 1978. La mecánica en concreto fue un turbodiésel de 230 CV con una transmisión de cinco velocidades manual.

Después de implementar un turbodiésel en un prototipo, la cuarta generación del C111 incorporó un motor de gasolina turbo, un V8 de 500 CV. Es decir, los C111 sirvieron para desarrollar y experimentar con tecnologías que todavía no era muy comunes en aquella época.

Mercedes 300 SD W116: el primer turbodiésel de calle

Mercedes Benz 300SD W116 1978Como ya vimos en la historia del Mercedes Clase S, una vez que la marca alemana tenía todos los deberes hechos, se lanzo a la producción con el primer vehículo de calle en incorporar un motor turbodiésel, el Mercedes 300 SD W116. Una berlina procedente de la Clase S, que curiosamente comenzó su comercialización en EE. UU. y Canadá, fue todo un éxito en ventas.

En cuanto a las características del motor, no andaba muy lejos de los estándares de seis cilindros que se empezaban a ver por el mercado. Era un motor longitudinal de seis cilindros y 3 litros de capacidad, que generaba una potencia de 110 CV y 228 Nm de par en su primera versión, y posteriormente 120 CV y 230 Nm de par. Ambas generaciones sobrealimentadas con un turbo de la marca Garrett y un sistema de inyección mecánica de Bosch.

Si lo comparamos con los motores de ahora las prestaciones son ridículas. De hecho, la berlina tardaba hasta 17 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado… Pero como ya sabemos, los comienzos de los desarrollos tecnológicos no siempre son de color de rosas. Eso sí, sirvió como precedente para lanzar un segundo modelo turbodiésel, el Mercedes 300 TD W123.

Mercedes 300 TD W123: el segundo turbodiésel sin fallos

Mercedes 300 D sedán W123 1975El Mercedes 300 D W123 se comercializó en versiones coupé, sedán y familiar. En este caso, se abrieron al mercado europeo (aunque solo con el 300 Td, la versión wagon) con un nuevo modelo que corregía los fallos del W116 y ofrecía un motor turbodiésel de 125 CV y 245 Nm, algo mejorado, pero sus prestaciones no eran nada del otro mundo.

Y así fue como, poco a poco, los motores turbodiésel, que seguían destacando por fiabilidad, si bien continuaban siendo bastante ruidosos en un primer momento, acabaron por conquistar al mercado. Poco después, todos los fabricantes adoptarían el sistema de inyección common-rail inventado por Fiat en 1987 y perfeccionado por Bosch, un sistema que estrenó el Alfa Romeo 156 JTD en 1996. Pero fue Mercedes quien se lanzó a la piscina con esta idea, y comenzó el predominio absoluto del diésel en muchos mercados europeos… aunque no siempre sea la opción más acertada.

Fuente: Wikipedia

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