Hace unas semanas conocíamos que Rusia había impuesto a golpe de decreto una alternativa a la gasolina tradicional. Esta ley obliga a todas las estaciones de servicio a contar con un cargador eléctrico a disposición de los ciudadanos. La medida puede parecer revolucionaria y perfecta para acelerar la llegada de la infraestructura de recarga de los coches eléctricos. Además, el plazo que se daba para adaptarse a la nueva normativa era muy corto (poco más de un año). El 1 de noviembre, unas 30.000 estaciones ya contaban con un cargador eléctrico.

Esta medida nos sorprendió bastante pues Rusia apenas cuenta con varios centenares de coches eléctricos, unos 500 aproximadamente, de un parque móvil de 26.700.000 vehículos del país. Si tenemos en cuenta los datos comentados, existirán unas 30.000 estaciones de servicio para unos 500 vehículos. Una auténtica locura.

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Bien es cierto que este iniciativa puede aumentar el número de coches eléctricos en el país, pero no todo es color de rosa, ya solo se han necesitado tres meses para que a esta ley le salgan “peros”. En la ley no se especifica que tipo de cargador eléctrico hay que instalar, dan opción de Nivel 1 y Nivel 2, por lo que la mayoría de los responsables de las estaciones de servicio han instalado los de Nivel 1 (un enchufe como el de casa) que solo permite una larga y tediosa carga del coche eléctrico. La diferencia entre el coste de uno y el de otro puede alcanzar en Rusia los 40.000 euros. 

Aunque se ha demostrado que la instalación de cargadores eléctricos en las gasolineras aumenta el parque de automóviles eléctricos en un país, el mercado en Rusia no tiene porque reaccionar igual, ya que sy clima tampoco favorece la expansión de estos automóviles. Teniendo en cuenta estos datos, podemos poner en tela de juicio la efectividad de esta ley; que aunque tiene buena intención no parece tener un futuro muy halagüeño.

Vía: Ecoinventos
Fotos: cc Flickr Paul Krueger

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