No es la primera vez que hablamos de la importancia de los asientos en un coche y de cómo sentarse al volante correctamente. Los asientos, aunque no lo parezca, cumplen una de las tareas más importantes al igual que un airbag o el sistema de control de tracción. Es cierto que, en ocasiones, como usuarios interesados en comprar un coche, no solemos fijarnos tanto en la calidad, especialmente interna, de los asientos.

Nos conformamos con que visualmente tenga un diseño atractivo o buenos materiales. Al probar a sentarnos, las primeras sensaciones decidirán si nos parece un asiento cómodo o todo lo contrario pero a la larga pueden ser muy diferentes a las que tuvimos el primer día.

Aunque no lo parezca, el asiento determinará nuestra conducción. A la hora de sentarse, la forma, la posición y los materiales del asiento influyen en la postura y en los músculos del conductor. Un buen asiento puede llegar a reducir el esfuerzo físico de sentarse, levantarse, la fatiga y el malestar del conductor.

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Muchos de los conductores sufren dolores de espalda porque los asientos de serie a veces están mal ajustados a las necesidades ergonómicas de cada conductor. Para solucionar este problema, científicos alemanes del Instituto de Investigación Fraunhofer, en colaboración con Isringhausen GmbH y Co. KG, han creado un asiento inteligente para el conductor que puede ajustar la forma y  la posición simplemente con el gesto de la mano.

Un taxista o un transportista son claros ejemplos de estar sentados durante horas y sin apenas movimientos. Con más de 7 horas de media sentados en el coche o en un vehículo comercial con mala postura, puede llegar a ocasionar alguna lesión. Estudios ya han demostrado que un buen asiento que se ajuste en forma y posición en el conductor evita accidentes o lesiones por los motivos antes mencionados.

En la actualidad, los fabricantes ofrecen la opción de ajustar el asiento, pero en ocasiones la operación es complicada o incómoda debido a su mecanismo. El asiento inteligente diseñado por Fraunhofer se basa en la intuición del conductor. Sus creadores han logrado un asiento que se puede calibrar a través de los gestos de la mano mediante un sistema de control con sensores colocados en el asiento.

Con el simple gesto de la mano, el conductor puede mover el asiento, el respaldo o ajustar la inclinación. Los sensores, con material piezoeléctrico, van colocados en el lateral del asiento y responden a la presión ejercida por la mano de manera suave y ligera. De este modo, el conductor se asegura que el ajuste sea progresivo y no de manera rápida o accidental. Los sensores también cuentan con un sistema de almacenamiento donde guarda los ajustes y las posiciones de los asientos para los casos en los que un mismo vehículo se use por más de una persona.

Una vez que se fije una posición, el sistema del asiento inteligente se apaga automáticamente al alejarse de la zona de los sensores. El asiento inteligente le confirma al conductor a través de un pequeño panel de instrumentos con luces LED de que los gestos han sido almacenados.

Los investigadores ya han fabricado y puesto en marcha el primer prototipo del asiento inteligente que será presentado oficialmente el próximo mes de septiembre en el Salón de Frankfurt. En estos momentos, los socios inversores están centrados en el mercado automovilístico y tienen planeado a largo plazo, implementar el asiento en coches de gama media y alta para ofrecer un extra de confort a sus conductores.

Fuente: Fraunhofer, Isringhausen

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