Ford cancela su fábrica de México. Las presiones de Donald Trump son reales y este es solo el primero de muchos movimientos que se producirán en los Estados Unidos en la línea proteccionista de la economía del presidente-electo. Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de lo que Trump supone para el sector automovilístico, además de ver cómo Tesla puede ser una de las compañías más afectadas. Pero ahora hablamos de no solo posibilidades, sino realidades.

Como en tantas ocasiones con Donald Trump, todo empieza con un tuit. Concretamente, este dirigido hacia General Motors:

“General Motors está enviando modelos del Chevy Cruze hechos en México a Estados Unidos sin pagar aranceles. ¡Hazlo en EE.UU. o paga grandes aranceles!”. Nada nuevo respecto a lo que pretende el “político”, pero con su toma de posesión del cargo a la vuelta de la esquina, la amenaza es real. El fabricante respondió que solo un pequeño porcentaje de lo que hacen en México se vende en Estados Unidos, ya que la fábrica de ese país está enfocada al mercado global. Para los estadounidenses se produce en Lordstown, Ohio.

Lo pone en cifras Phil LeBeau, periodista de CNBC. Solo un 2’4% de lo producido en México se vende en Estados Unidos:

Ford cancela su fábrica de México tras las amenazas de Trump

Tras todo lo ocurrido, es finalmente Ford quien recula. El fabricante de coches había sido uno de los principales objetivos de Trump durante su campaña para la presidencia. La amenaza era la misma que la lanzada contra GM: hazlo en Estados Unidos o paga muchos impuestos. En Ford han preferido hacer sus coches en Estados Unidos.

Ford cancela su fábrica de México bajo la siguiente justificación: iba a estar enfocada en la manufacturación de vehículos pequeños, que han dejado de tener demanda en los Estados Unidos. En su lugar, se potenciará la fábrica de Míchigan, en lo que definen como un voto de confianza a las políticas del presidente-electo y las regulaciones que harán más rentables que las empresas emplacen sus fábricas en territorio patrio.

Mark Fields, CEO de Ford, fue entrevistado por CNN respecto a ambos movimientos:

En todo momento niega que sea por las medidas de Trump y justifica los movimientos como parte de la agenda de la propia empresa. Para ellos es lo que tiene sentido y por eso lo han hecho. Las cifras, sin embargo, no cuadran. Se pasa de crear 2.800 puestos de trabajo en México a crear 700 en Estados Unidos. Una inversión de 1’6 mil millones de dólares se convierte en una de 700 millones de dólares. Menor inversión y menor beneficio para la empresa, a falta de ver políticas concretas de Trump que arrojen datos sobre cómo beneficiarán (si lo hacen) estos movimientos al sector del automóvil.

En la misma entrevista, Mark Fields asegura haber hablado con Mike Pence, futuro vicepresidente. Otro miembro de Ford habló con Trump. Los dos se mostraron satisfechos por el cambio y por lo que supondrá para su país.

Las respuestas

Una vez Ford cancela su fábrica de México, las respuestas no se hicieron esperar. El Gobierno de México emitió un comunicado asegurando que “[…] lamenta la decisión de Ford Motor Company de la cancelación del proyecto de inversión en San Luis Potosí y ha asegurado la reposición por parte de la compañía de cualquier erogación realizada por el gobierno estatal para la facilitación de esta inversión”.

Además, añaden esto sobre el papel de su país en el crecimiento de la competitividad de Estados Unidos “El crecimiento de Ford Motor Company en América del Norte, y particularmente en México, ha respondido a una estrategia de competitividad basada en cadenas globales de valor, en donde Norteamérica compite con otras regiones del mundo. Los empleos generados en México han contribuido a mantener empleos manufactureros en Estados Unidos, que de otra forma hubieran desaparecido ante la competencia asiática”.

Trump, por su parte, expresaba su alegría públicamente. Cómo no, vía Twitter:

Lo que esto deja claro es que Trump ha conseguido lo que pretendía. Ford cancela su fábrica de México, cede ante el futuro gobierno y General Motors parece el siguiente objetivo. Si deciden realizar un movimiento similar, otras empresas no aguantarán mucho más. México supone un 20% de la producción de coches de marcas estadounidenses. La industria, muy probablemente, va a sufrir un cambio de paradigma.

Fuente: Jalopnik

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