A pesar de los esfuerzos por establecer una fecha exacta para los inicios de la automoción, sus raíces más profundas, es complicado determinar un año o día concreto. La automoción tiene muchos padres y uno de ellos fue Sylvester H. Roper, inventor y pionero de los vehículos motorizados.

Nacido en Francestown, Estados Unidos, el 24 de noviembre de 1823, patentó muchos proyectos que luego evolucionarían en vehículos más complejos como es la motocicleta. En 1863 construyó un coche a vapor, uno de los primeros automóviles. Para aquellos que no se veían capaces de manejar tal armatoste de hierro, creó una bicicleta motorizada con una caldera de carbón y por la que fue incluido en el paseo de la fama de la automoción en 2002.

Eran nuevos tiempos para el transporte, así se puede percibir en este anuncio publicitario de una exhibición automovilística donde se lee lo siguiente sobre el coche de Roper: “Nombrado por los científicos como uno de los inventos más maravillosos de los tiempos modernos. Puede conducirse con dos personas en él, 150 millas al día (241 kilómetros)” y compara el vehículo con ir a caballo diciendo que “puede ser conducido mejor que un caballo”, llegado a “alcanzar el trote de cualquier caballo del mundo”.

Su padre, Merrick Roper, era un ebanista nacido en Sterlin, en el estado de Massachusett, y se casó con Susan Fairbanks con la que tuvo tres hijos y dos hijas. El hermano mayor de Sylvester se dedicó a la pintura de casas mientras que el más pequeño se convirtió en maquinista de una manufacturera en Boston y, más tarde, en joyero. De sus dos hermanas poco se sabe.

Desde muy temprana edad, Sylvester mostró un fuerte interés por la automoción. Con tan solo 12 años, creó una máquina estacionaria a vapor sin haber visto antes una. A los catorce, construyó su primer máquina locomotora. Compaginó su labor investigadora con un trabajo de maquinista en varias ciudades del país hasta asentarse en Boston donde inventó la máquina de coser a la que nombró Handstitch Sewing y en 1861 un motor de aire caliente.

Como no podía ser de otra forma en Estados Unidos, o tal vez sí, Roper también se dedicó a la creación de armas. Su paso por el Springfield Armory, fabrica de armas, durante la Guerra Civil, le dejó buenas ideas y conocimientos técnicos en el tintero con las que inventó el revolver con tiro de repetición y un tipo de cañón de escopeta. Con todo esto, habría sido muy típico del Oeste americano que muriese en un duelo de pistolas en Texas. Sin embargo, la causa de su muerte vino por parte de otro de sus inventos, la bicicleta a motor.

Como se puede leer en la necrológica, bajo el titular “Muerto en el sillín”, el inventor estaba circulando por el parque del río Charles cuando cayó de su vehículo. Esa caída le provocó una grave herida craneal que parecía ser la causante de la muerte, pero, tras la autopsia, se determinó que había sufrido un fallo cardíaco. Era 1 de junio de 1896.

Fuente: The Vintagent,
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