La capital de Finlandia, Helsinki, tiene una población de más de 620.000 habitantes, 100 km de costa y más de 300 islas. Elegida como Capital del Diseño Mundial en 2012, cuenta con una red de transporte de buses, tranvías y ferries, algunos de ellos funcionando de manera más inteligente que la red tradicional.

Helsinki calle Huvilakatu
Allá por 2014, Helsinki se planteó extinguir los coches en propiedad de manera que se potencie un sistema de transporte público que incluya vehículos privados usados de manera compartida. Esto abrió una posibilidad a dejar de pagar seguros, parking o taller, pero implicaba también un cambio abismal de mentalidad, ya que los vehículos no serían propiedad de nadie. Ahora se ha fijado el 2025 para eliminar la necesidad de los ciudadanos de tener coche propio.

¿Cómo funciona?

La idea es combinar transporte público y privado, según las necesidades del viajero, que puede elegir o bien el medio más rápido o el más barato para su trayecto. Tal y como informa el portal Cities, las rutas de los autobuses serían dinámicas, de manera que cambiarían en función de la demanda de cada momento determinado. Y todo a través del móvil. Los usuarios pueden organizar su viaje en coche compartido, en bus, transporte especial para niños… dependiendo del tiempo, el momento del día y la demanda. Este sistema sería gestionado por operadores privados, que les informarían de las opciones de las que disponen en cada momento. Helsinki ya dispone de este sistema en una flota de minibuses que funcionan bajo demanda, de manera que el usuario elige la ruta y el horario que mejor le conviene y paga el viaje con su smartphone.

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La revulsiva idea pretende darle la vuelta al sistema de transportes tradicional y plantearnos el reto de digitalizarlo y personalizarlo. No necesitaríamos tener un coche para disponer de uno durante los trayectos. Una idea brillante pero que pondría a prueba nuestra capacidad de confiar en el resto y que hace que nos preguntemos si estamos preparados para salir del ostracismo y dar un paso hacia el fin de la propiedad privada.

Las apps nos permitirían planear el viaje un día de lluvia para no tener que esperar, o cuando la demanda de taxis esté desbordada, encontrando alternativas más rápidas o económicas. Los coches autónomos ya están siendo diseñados para mejorar no sólo la seguridad, si no el flujo del tráfico, otro de los objetivos de esta revolucionaria forma de moverse por las congestionadas y grises urbes, que piden a gritos recuperar el azul de sus cielos ¿Por qué no las dejamos?

El hecho de compartir coche para trayectos largos parece que ha funcionado muy bien con empresas como Uber, Blabla Car, myTaxi o Hailo. Sólo falta que surja una entidad que sea capaz de integrar todos los factores –tráfico, tiempo atmosférico, preferencias personales, tipo de transporte- en un sistema que permita que esto se haga realidad de forma eficiente ¿Por qué no en nuestro día a día? ¿Dejarías tu coche a disposición de otros viajeros que lo necesiten a cambio de poder disponer tú de otro? ¿Seríamos capaces de cambiar nuestros hábitos?

Fuentes: Cities, Triple Pundit.

Imagen principal: Dreamstime

Imagen cuerpo: Flickr cc Jean-Pierre Dalbéra.

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