La historia de este vehículo comienza en 1985. Sir Clive Sincalir era un personaje conocido en el panorama tecnológico de los años 70 y 80. Creador de la primera calculadora electrónica de bolsillo y ordenadores como el ZX81 y Spectrum (primeras computadoras en abandonar la empresa para saltar al hogar), probó suerte con el transporte. Su creación fue el C5, un vehículo eléctrico para una persona que vendió como “la mayor evolución del transporte personal desde el Ford Model T”.

Presentado con grandes fanfarrias en enero de 1985, se trataba de un triciclo de plástico que funcionaba gracias a un motor eléctrico de 0,34 CV que funcionaba con una batería de plomo de 12V que ayudaba a que el conductor tuviese un reposo en su pedaleo. Alcanzaba de 16 a 24 km/h. Llamó mucho la atención y se vendieron unos cuántos. A pesar de lo que cuentan en Wikipedia, sí obtuvo el permiso para circular por vías públicas… pero tenía problemas. Resultaba aterrador conducirlo en medio del tráfico, ya que como era muy bajo pasaba desapercibido al resto de conductores.

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Sus peligrosidad, exposición a las inclemencias meteorológicas, el poco alcance de la batería y la escasa potencia de los primeros motores (se decía que provenían de una aspiradora) hicieron que la producción se acabase tan sólo ocho meses después de comenzar…. y llevó a la quiebra al inventor (tuvo que vender su empresa a Amstrad, su gran competidor).

Ahora, en 2017, Grant Sinclair, sobrino del Clive, vuelve a la carga con otro diminuto vehículo eléctrico, el Iris eTrike que recuerda mucho al C5. Es mucho más rápido y seguro que su predecesor de los años 80 y además cuenta con una cúpula de plexiglás que permite usarlo cuando llueve sin temor a mojarse.

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En una entrevista con la BBC, Grant dijo que su Iris eTrike tiene muchas más posibilidades de éxito debido a la infraestructura de carriles bici, que no existían hace 30 años, y porque la gente está mucho más acostumbrada a las bicicletas eléctricas. Veamos sus cualidades

Para empezar, el Iris eTrike es más grande, más rápido, y está encerrado en un dosel de plástico con bisagras similar a la cúpula de un caza. Esto protege de la lluvia y de posibles asaltantes. Está fabricado sobre un chasis monocasco y su diseño está pensado para ser estable y sencillo de usar. El ciclista va más sentado y erguido que en el original, lo que da una mayor seguridad. Pesa 55 kg, incluyendo la batería y el cargador.

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Es también muy aerodinámico, pues sus líneas copian las de los cascos de los ciclistas de velódromos. Promete alcanzar los 48 km/h, más que suficiente para un uso urbano y cuenta con ópticas LED, intermitente y luces de freno, por lo que podría circular en vías públicas.

El Iris eTrikese mueve gracias al pedaleo (cuenta con ocho marchas), peor su conductor puede cambiar al modo eléctrico y dejar que el motor de 750 vatios tome el relevo. Lo alimenta una batería de iones de litio de 48 V que proporciona 80 kmde autonomía y se recarga en una hora. Se habla de una sensación de conducción similar a un kart… lo cual desde luego, suena bien.

Hay detalles como la pantalla LCD retroiluminada que muestra la velocidad, la distancia, la carga de la batería, el modo de energía y un espacio de carga para teléfonos inteligentes, desde el que se puede escuchar música o ver las imágenes que envía la cámara de visión trasera. Su diseño es también bastante personalizable (pensando sobre todo en las ventas a empresas) y las primeras entregas se esperan en el último trimestre de 2017. Eso sí, es cualquier cosa menos barato: cuesta 4.120 euros.

Este vídeo repasa sus principales características:

Fuente: Grant Sinclair Design
Vía: Cambridge News
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