Investigadores de la Universidad de Wageningen y la Universidad de Wetsus en los Países Bajos acaban de realizar un hallazgo revolucionario en cuanto a carga de baterías se trata. Y es que han desarrollado ¡nada más y nada menos! que una batería a base de bacterias capaz de cargarse en 16 horas y descargarse en 8, imitando el patrón día-noche propio de la producción solar.

Los científicos bajo la dirección de Sam D. Molenaar proyectan en el último número de Environmental Science & Technology Letters las posibilidades de este nuevo enfoque tecnológico ya que podría llegar a ser más eficaz incluso que la energía solar. Y es que las 24 horas de usabilidad que proporcionaría este prototipo no son moco de pavo.

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Para llegar a este innovador paso, los investigadores combinaron dos sistemas basados en energía microbiana por separado. Por una parte, emplea una célula de combustible microbiana en la que se produce electricidad cuando los electrones pierden contra una molécula y ganan contra otra, estando todos sometidos a una reacción de oxidación. En segundo lugar, se emplea electrosíntesis microbiana, proceso en el que la electricidad producida se convierte de nuevo en productos químicos que pueden ser reutilizados en la batería.

bateria que se carga con bacterias

De forma más simple y resumida, las bacterias se emplean para formar acetato a partir de la electricidad y, por otro lado, se convierte ese acetato de nuevo en electricidad. Simulando los ciclos de producción de energía solar, tras 15 pruebas, los expertos descubrieron que la densidad de energía de esta batería microbiana podría llegar a competir con las tecnologías convencionales basadas en litio debido a su menor coste de producción y una mayor seguridad.

El futuro se vislumbra pues bajo un paradigma más amable con el medio ambiente y lejos de las baterías que conocemos a día de hoy. ¡La revolución bacteriana trastocará el horizonte tecnológico! Ya que además una de las posibles aplicaciones de las baterías sería la de almacenar energía procedente de fuentes renovables como la solar y la eólica. Puede que el sistema llegue pronto a los teléfonos móviles pero, ¿funcionará también en las baterías de los coches? ¿Cuánta autonomía serán capaces de proporcionar? Muchas incógnitas, como siempre, en estos prototipos, sin embargo, un gran paso para la recarga de las baterías y en consecuencia para el mundo del motor.

Fuentes: Environmental Science & Technology Letters

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