Debes de tener mucho dinero para decidirte por adquirir estas lujosas y extravagantes decoraciones en tu mansión o pisito de 200 metros cuadrados. La primera con la que nos ponemos los dientes largos es la mesa con soporte de dos ruedas de Lamborghini. Mientras te tomas el té, apoyas los pies, o charlas con amigos sobre estas ruedas de 15 pulgadas de ancho compuestas de magnesio y pintado de oro.

El creador de esta pieza de salón consiguió los neumáticos en una tienda de ruedas de los sesenta y los setenta. En la descripción del producto comenta como el vendedor de las ruedas le comentó la posibilidad de que hubieran sido modificadas por lo que recomendaba que su futuro poseedor comprobara el estado de las ruedas antes de ponerlas en un coche. Teniendo en cuenta esto, la opción de ponerlos como soporte de mesa suena más razonable.

Para que los neumáticos pudieran soportar la pieza de 45 kilos de vidrio donde apoyar la taza de té de la tarde, la presión está baja, alrededor de 375. Pero el perfecto aficionado a la marca no podría quedarse solo en la mesa para el salón. Existen numerosas posibilidades que harán las delicias de los amantes de la firma italiana.

Ruedas de Lamborguini forman las patas de una mesa de café

Aunque después de conocer el pasado mes la recreación de muebles de casa exactos al Porche 611, ya poco nos sorprende que se vendan incluso escritorios Lamborghini (7.180 euros), sillas para pilotar mientras escribes o estudiar (11.000 euros), e incluso sofás para descansar después de un largo día de trabajo. La única desventaja es que no dispongas de un bólido real y el mueble solo sirva para suplir las ganas de conducir uno. Aunque si bien puedes pagar casi 11.000 euros para sentarte en uno de estos, también podrías permitirte uno real.

Sofá de lamborguini

Una vez consigas uno para circular y, por algún extraño motivo llegues a cansarte de él, siempre lo puedes colgar en la pared como hizo este señor llamado Richard Moriarty. El coche, con valor de cerca del medio millón de euros, fue colocado con ayuda de un arquitecto que se las apaño para colgar este Lamborghini Countach, del año 1974, de la pared que mantiene toda la parte interna a excepción del motor.

Lamborguini en la pared

Dejando de lado el sacrilegio que supone desprenderte de un Lamborghini como estos para convertirlos en partes de la decoración de tu casa, el resultado puede llegar a resultar original. Para los que nos quedamos cortos en el presupuesto para conseguir una de estas bestias de la automoción, podemos conformarnos con construir uno de papel para decorar nuestras salas de estar. Daría el pego y mantendríamos nuestras cuentas fuera de los números de color rojo Ferrari.

Fuentes: Popular Mechanics, Pursuitist Komplex.

Imagen: Money

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