Siempre hemos visto y escuchado que la combinación alcohol y coches no puede traer nada bueno. Pues bien, las bici-birras son una clase de vehículos pensados básicamente para beber cerveza mientras das una vuelta por el centro de las ciudades. Más concretamente, las bici-birras son vehículos que avanzan a pedales (unos 6 km/h como máximo) movidos por grupos de hasta 18 personas mientras beben cerveza a través de un grifo colocado en medio del vehículo. Además, disponen de música, luces de discoteca y persianas de plástico para los días lluviosos.

Consolidado en Holanda, Inglaterra o Alemania desde hace varios años, ahora parece que están empezando a llegar a nuestro país. Sevilla, Valencia, Barcelona o Palma de Mallorca, eran algunas de las ciudades que ya contaban con estos vehículos y, ahora, parece que también van a tomar Madrid y Toledo.

Aparte de la idea de juntar el consumo de alcohol con la conducción en un mismo medio de transporte, lo que sorprende de todo esto es que las empresas que están comercializando este tipo de “servicio”, cuentan con todos los permisos y el beneplácito de los ayuntamientos.

Por su parte, los promotores de este tipo de empresas aseguran que la idea ha tenido un gran éxito y ya están pensando en incorporar más vehículos a la flota. Además, afirman que los clientes tienen la obligación de firmar un acuerdo garantizando cumplir una serie de normas, como la prohibición de sacar los brazos a la carretera, no gritar, no levantarse… Sin embargo, muchos conductores ya han comentado en varias ocasiones que si causan jaleo y problemas, sobre todo, de congestión del tráfico.

BICI BIRRA (2)El consumo de alcohol en los ‘bici-birra’ está limitado a un litro de cerveza o sangría por persona si pagas 15 €. Pero, por 25 € se tiene barra libre durante los 45 minutos máximo que dura el trayecto, aunque los alcoholes de alta graduación están prohibidos. En este vehículo, el único que no bebe y tiene la obligación de ir totalmente sobrio durante todo el trayecto es el conductor, que tampoco pedalea.

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, este nuevo modelo de negocio ha suscitado fuertes críticas entre varios colectivos, empezando por los vecinos que se quejan de que es un turismo de borrachera (generalmente cumpleaños o despedidas de soltero/a), que grita y molesta al tráfico. A lo que los promotores responden que su objetivo no es que la gente se emborrache sino realizar una actividad en grupo y que promueve el espíritu de equipo.

Pero las críticas no acaban ahí. Los hosteleros, por su parte, también lo consideran como una forma de competencia desleal, alegando que a ellos, desde el ayuntamiento, les exigen cumplir con todo tipo de normas sobre seguridad e higiene, mientras que estos vehículos pueden pasear tranquilamente por las carreteras y no por áreas reservadas como así han solicitado. Los conductores, sin embargo, insisten más en la necesidad de regular la actividad y mejorar la seguridad en caso de accidente.

Fuente: Huffingtonpost, 20minutos

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