Los años 50 nos dejaron un legado que puede llamarse el nombre de era atómica. Para poneros en contexto, en 1942 el físico italiano Enrico Fermi había logrado construir un reactor nuclear de fisión, en el que se producía una reacción en cadena controlada. En 1945 se lanzaron las dos bombas atómicas en Japón, con las que EE.UU. dejó patente su poderío militar y encauzó el devenir de la Segunda Guerra Mundial. Años más tarde, en 1954, la Unión Soviética construía su primera central nuclear de fisión.

Con estos antecedentes hay que entender que la década de 1950 y principio de los años 60 se veía con gran novedad y esperanza a la energía nuclear. También en el mundo de la automoción empezó a calar la idea de mover los vehículos con ese tipo de energía y los fabricantes comenzaron a idear prototipos de coches atómicos como estos.

Ford Nucleon

En 1958, los ingenieros de Ford se preguntaron: ¿por qué no sustituir el motor de un coche por un pequeño reactor nuclear? La respuesta fue la siguiente: en ese mismo año Ford presentó un concept car que llamó Ford Nucleon, un coche propulsado con un pequeño reactor atómico que producía vapor que se encargaba de mover el coche.

FordMillenniumSegún los cálculos teóricos, con un pequeño reactor nuclear alojado en la parte trasera se podrían recorrer la nada despreciable cifra de 5.000 kilómetros, lo que animó al gobierno de EE.UU. a financiar el proyecto. Anque tenían un problema, y es que el blindaje del reactor sería tan pesado que el vehículo apenas podría desplazarse, por no hablar de posibles accidentes o fugas radiactivas.

¿Idea descabellada o simplemente que la tecnología disponible entonces no crear un reactor atómico tan pequeño? Sea lo que fuese, el Ford Nucleon no pasase nunca de ser un concepto.

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Simca Fulgur Concept

El Simca Fulgur fue presentado en el Salón de Chicago de 1961 y fue diseñado por Robert Opron, un reconocido diseñador y arquitecto francés de la época. Su forma era lo más parecida a un OVNI y su modo de control, también. Se controlaba por voz y no mediante un volante, un cerebro electrónico, como le gustaba llamarlo a su diseñador. Contaba con un radar para poder anticiparse a los obstáculos que podía encontrarse en el camino y era capaz de detectar curvas.

Simca FulgurHabía un problema. Para que este Simca Fulgur pudiese circular por carretera habría necesitado un raíl enterrado bajo el asfalto o tierra que lo guiase. Pero lo más sorprendente es que, a velocidades superiores a los 150 km/h, el eje delantero se elevaba y dejaba al coche apoyado únicamente con el trasero. Eso sí, contaba con una autonomía de 5.000 kilómetros.

 Studebaker-Packard Astral

Como lo atómico estaba tan de moda y parecía que la energía nuclear poder integrarse en cualquier lugar, Studebaker-Packard creó el Astral. Este prototipo hizo su aparición en el Salón de Ginebra de 1958, como el Ford Nucleon. Sus creadores aseguraban que podría flotar sobre el agua y fue equipado con una especie de cortina de energía protectora, como una especie de campo de fuerza.

Studebaker-Packard AstralEl Astral fue diseñado por Edward E Herrmann, director de de diseño de interiores de Studebaker, la empresa de los coches gigantes que cerró al año siguiente. Eso sí, treinta años después de su presentación, el coche fue restaurado y ahora se exibe en el museo Studebaker.

Arbel Symetric

Este curioso automóvil se presentó en Francia en 1951 bajo el nombre de Symetric. Tenía un sistema motriz curioso, ya que combinaba un motor de cuatro cilindros y 1.100 cc con un generador que alimentaba a cuatro motores eléctricos, uno en cada rueda. La idea vino de una compañía de investigación y desarrollo de la posguerra (Segunda Guerra Mundial) que tenía en mente fabricar vehículos de combustible eficiente.

arbel symetricMás adelante, el coche desapareció del mapa para renacer en 1958 con el nombre de Arbel Symetric, con una propuesta de alimentación de lo más curioso: contaba con un Genestafuel, un generador a gas, algo así como una pila electrónica. El calor venía de calentadores alimentados por gas, mientras que la parte fría recibía el aire congelado a través de un ventilador.

Para el nuevo Arbel Symetric, la joven empresa propuso también otro tipo de alimentación, el Genestatom, que en este caso recibiría su fuente de calor a través de cartuchos de energía atómica. Según explicaron en el Salón de Ginebra de entonces, estos cartuchos se harían de los desechos de la industria nuclear y servirían para producir calor durante cinco años. El Genestatom produciría 40 kW de potencia, 30 voltios de tensión y 1.325 amperios. No cuajó y Arbel desapareció en 1959 bajo el peso de sus deudas.

Ford Seattle-ite XXI

El Ford Seattle- ite XXI era un concept car diseñado por Alex Tremulis que se mostró por primera vez al público el 20 de abril de 1962 en el stand de Ford de la Feria Mundial de Seattle. El coche tenía seis ruedas, con cuatro dirigibles en la parte delantera y dos fijas en la parte trasera, ya que sus diseñadores consideraron que así mejoraría la trazada, la tracción y el frenado.

1967_Ford_Seattle_ite_XXI_01Pero el Ford Seattle- ite XXI no está en esta lista por sus ruedas, sino porque se había pensado incluir un dispositivo de propulsión nuclear compacto como posible fuente de energía. Eso sí, siempre en el supuesto de que los problemas de radiación pudiesen superarse sin la necesidad de un blindaje masivo.

1962_Ford_Seattle-ite_XXI_concept_02De todos lo prototipos de Ford, el Seattle-ite XXI fue uno de los mas extremos, ya que el modelo mas potente superaba los 400 CV. Sin embargo, más allá de la locura nuclear, el coche tenía ideas novedosas que sí se han convertido en realidad, como las pilas de combustible intercambiables, navegación interactiva, cartografía y sistemas de información de automóviles (un ordenador de a bordo, avisaba cómo sería el tiempo y las condiciones en las que están las seis ruedas). Hasta la idea de las cuatro ruedas motrices y directrices llegaron a verse en competición con el mítico Tyrrell P34.

Luego también tenía locuras como esa cuatro turbinas, o la cabina en forma de burbuja, con apertura hacia arriba. Y un curioso “volante”, ya que la dirección se controlaba con la yema del dedo, como si de un ratón de ordenador se tratase.

Cadillac World Thorium Fuel Concept

El Cadillac WTF se creó en 2009 para conmemorar el centenario de la marca americana, pero no llegó a producirse. Fue un coche que pretencía impulsarse con energía nuclear. La potencia pensaba sacarse del torio, elemento similar al uranio cuya energía procede de la densidad que poseen.

Cadillac World Thorium Fuel ConceptCharles Stevens, CEO de LPS (Laser Power Systems), declaró que justo un gramo de torio produce más energía que 28.000 litros de petróleo, a lo que agregó que sólo ocho gramos del comentado elemento sería suficiente energía para impulsar un vehículo durante toda su vida.

Para que esta tecnología funcionase, Stevens aseguraba que las piezas de torio debían generar calor y luego había que crear un láser con ellas. Ese láser calentaría el agua y produciría vapor que impulsaría unas turbinas. No era la primera vez que a los de General Motors pecaban de un exceso de imaginación, ya que idearon planes disparatados como el de cruzar la selva amazónica con unas máquinas atómicas que hacían las carreteras al mismo tiempo.

Fuentes: ridelust, Aol Autos, Tacómetro
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