La marina de Estados Unidos ha lanzado su primer portaaviones alimentado en parte por una mezcla de biocombustible a base de grasa de vaca, un paso hacia la independencia del petróleo extranjero en las misiones militares. Y es que los buques de guerra a base de biocombustible forman parte del programa Gran Flota Verde que busca conseguir el 50% de su energía de fuentes de energía limpia para el año 2020.

El Stockdale y otros tres barcos serán los primeros en funcionar con esta mezcla de biocombustible y petróleo aunque todos los buques y aviones de la marina estadounidense han sido homologados para funcionar a base de biocombustible. Cabe destacar además que la flota incluye buques nucleares y barcos eléctricos híbridos.

Pero como se suele decir “no es oro todo lo que reluce”, ya que los biocombustibles tienen numerosos problemas desde hace casi una década. Esta fuente limpia fue concebida para desterrar por completo el uso del petróleo en el transporte. No obstante, a día de hoy su producción y su consumo está muy por debajo de los niveles previstos bajo el Estándar de Combustibles Renovables impuesto durante el mandato de George W. Bush. En concreto, en la actualidad se emplea tan solo el 10% de biocarburantes frente al 90% de petróleo.

PORTAVIONES ESTADOUNIDENSES BIOCOMBUSTIBLE 02

Las desventajas chocan con las palabras de Ray Mabus, secretario de la Marina, quien ve los puntos a favor del biocombustibles: “Esto nos da una ventaja estratégica. Las misiones militares ya no estarán a merced de las fluctuaciones de los precios del petróleo y los países productores de petróleo que puede que no tengan en cuenta los intereses de Estados Unidos. Ademas, la tecnología está evolucionando rápidamente y, en el futuro, los biocombustibles pueden marcar el comienzo de la bajada de los precios”.

Sin embargo, otro de los problemas de los biocombustibles es el etanol de maíz, el producto más común, ya que en realidad resulta igual de fuerte en carbono que la gasolina derivada del petróleo. Asimismo, la producción de etanol no conlleva beneficios para los productores e hizo subir los precios de los alimentos. El uso a gran escala del mismo como combustible de transporte también trae consigo problemas económicos propios.

BIOCOMBUSTIBLE

Los ecologistas y demás críticos opinan que la producción de biocombustible es demasiado costosa y a gran escala pueden hacer más daño que bien si se requiere un montón de campos agrícolas, fertilizantes y combustible para producir. Por su parte, Robert Bryce, investigador del Instituto Manhattan, afirma que el programa de biocombustibles de Estados Unidos es un timo ya que les ha costado millones de dólares a los contribuyentes y probablemente nunca llegará a cambiar el rumbo en el consumo del petróleo tradicional.

A pesar de las críticas y el silencio por parte de los candidatos actuales a la presidencia de EE.UU, los departamentos de Energía y Agricultura así como el Pentágono siguen apoyando a los biocombustibles con financiaciones de cientos de millones de dólares. Prueba de ello, DuPont ha abierto una nueva planta para biocombustibles de celulosa en Iowa, fuente de la mayor parte de etanol cultivado en el país.

Fuente: The Guardian

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