Una de las estrellas del Salón de Frankfurt fue el nuevo Mercedes-Benz Clase S Cabriolet 2016. La versión descapotable del Clase S (considerado por muchos el mejor automóvil del mundo) vuelve a la carga tras 41 años en los que Mercedes se olvidó de estos cabrios de lujo. Y de las dos versiones con las que sale a la venta, una destaca sobremanera, sobre todo entre los amantes del dinamismo. Nos referimos al Mercedes-AMG S 63 Cabriolet, el tope de gama del modelo (al menos por ahora).

Para diferenciarse del “mundano” S 500 Cabriolet, el Mercedes-AMG S 63 Cabriolet cuenta con una parrilla de doble ala cromada con distintivo AMG, splitter frontal, piezas aerodinámicas, detalles cromados tanto en los paragolpes como en las taloneras, llantas AMG de 19 pulgadas, difusor trasero en negro brillante y dos salidas de escape dobles, también cromadas.

Mercedes-Benz S-Class Cabriolet (A 217) 2015

El interior de esta versión AMG va un paso más allá de la delicadez mostrada en el S500 Cabrio. Destacan los asientos desarrollados por AMG, con ajustes eléctricos, calefactables y con mejor apoyo lateral. El volante achatado en su parte baja está forrado en cuero perforado y también lo firman los preparadores de Affalterbach. Lleva integradas levas de aluminio y entre él pueden verse las dos pantallas TFT a color que sirven de cuadro de instrumentos y display. Dibujan gráficos AMG específico, las agujas son rojas y el velocímetro llega a los 330 km/h.

Mercedes-Benz S-Class Cabriolet (A 217) 2015

Pero no. Lo más importante de este coche no es su increíble estética, que combina a la perfección la elegancia de un Mercedes de lujo con la deportividad de AMG. Lo importante es el corazón de la máquina. El Mercedes-AMG S 63 Cabriolet monta el imponente propulsor 5.5 V8 Biturbo con 585 CV de potencia, con un par máximo es de 900 Nm entre 2.250 y 3.750 rpm. Va combinado con una caja de cambios AMG Speedshift 7G-Tronic, automática de siete velocidades con tres programas de funcionamiento (C, S y S+). Será la encargada de transmitir todo ese caudal de potencia a las ruedas traseras o a todas (si dispone de tracción total AMG Performance 4Matic, que prioriza también al eje posterior sobre el delantero).

Las prestaciones están a la altura. Acelera de 0 a 100 km/h en sólo 3,9 segundos, mientras que la velocidad máxima se ha limitado a 250 km/h. El consumo medio se eleva ligeramente hasta los 10,4 l/100 km, gracias a la función Eco/Start & Stop de serie, que solamente se activa en el modo de funcionamiento más tranquilo.

Mercedes-Benz S-Class Cabriolet (A 217) 2015

Según la marca, Mercedes-AMG S 63 Cabriolet en versión 4Matic asciende a 2.110 kilogramos (con 72 kg de gasolina en sus entrañas). Han intentado contener el peso en la báscula gracias a las llantas de aleación ligeras, una batería de iones de litio en lugar de una tradicional o el maletero con piezas de magnesio. Puede rebajarse aún más con los discos de frenos carbocerámicos, más ligeros y con más resistencia al calentamiento.

Contará tambiñén con la suspensión neumática Airmatic, capaz de ajustar su dureza de forma automática en función de la carretera o el estilo de conducción, aunque es posible también hacer los ajustes de forma manual. También puede elevarse la altura de la carrocería hasta 30 mm, perfecto para entrar en algunos garajes o circular por carreteras muy bacheadas. Cuando se superan lso 120 km/h o se selecciona el programa deportivo, retoma su posición original

Como el resto de la gama, el Mercedes-AMG S 63 Cabriolet se pondrá en venta en el mes de diciembre, pero hasta la próxima primavera no se harán las primeras entregas. Toca hasta entonces verlo en fotografías y vídeo:

Fuente: Daimler
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