Poco tiempo hizo falta para que a alguien se le ocurriera coger un monopatín y un motor y crear un transporte híbrido mucho más rápido para el tránsito en ciudad. Nacieron entonces los monopatines y monociclos eléctricos y que hoy por hoy empiezan a aparecer en el entorno urbano más que antes.

El primero, el monopatín eléctrico surgió con el nombre de Hoverboard, pero su tiempo está contado después de que fuera prohibido en EEUU después de que la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de los Estados Unidos, o CPSC en sus siglas en inglés, ordenara su retirada del mercado al considerar que suponía y supone un alto riesgo para los consumidores al producir “heridas o muerte por quemaduras provocadas por la autocombustión e incendio de los aparatos”.

No contentos con retirar solo los monopatines eléctricos defectuosos, la Comisión ha realizado un comunicado en el que insta a todos los fabricantes de estos monopatines y monociclos eléctricos a retirar su producto del mercado hasta que exista una legislación clara sobre las pruebas de calidad necesarias para la venta de estos dispositivos.

En España, pese a tener motor, estos instrumentos no son considerados vehículos por lo que no existe una normativa estipulada de uso. De hecho, pese a la decisión americana, los Hoverboard siguen comercializándose en nuestro país y están disponibles en las tiendas de electrónica.

Otros de los elementos para el transporte individual en ciudad es el monociclo a motor. Con una estabilidad aparentemente menos fiable, dependiendo del equilibrio de cada uno, este aparato se guía por el cambio en el balance de su conductor, alcanzando la temeraria velocidad de hasta 18 km/h con una autonomía de 25 km. Una vez en el trabajo, si se te ha gastado la batería puedes cargarlo en menos de una hora.

Una de las empresas creadoras de este producto está localizada en Barcelona formada por un grupo muy cosmopolita formado por un español, un holandés y un sueco. Estos emprendedores han desarrollado un monociclo con las características antes mencionadas con las que disminuir el tiempo de traslado de un sitio a otro al viandante y a la vez disminuir las emisiones de gases nocivos a la atmósfera. Con 45 centímetros de largo y 39 de ancho, se adapta a superficies tanto mojadas como ardientes del verano pero para bajar las escaleras, es recomendable recogerlo y curarse en salud.

Poco a poco se ve cómo este tipo de medios de transporte urbano van tomando la ciudad y sustituyendo a los pocos viandantes que se atreven a tomar la ciudad a pie sorteando las marejadas de turistas y bicicletas que inundan poco a poco las ciudades. Lo ideal sería encontrar un equilibrio en el que aquellos que decidan el estilo tradicional de caminar al trabajo no se vean mermado por los nuevos peatones sobre ruedas.

Fuentes: El Mundo, Autobid
Imagen: Pixabay

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