Que la manera de conducir esta cambiando es una realidad lo demuestran todos los avances que vemos en el campo de la conducción autónoma. Desde hace tiempo avisamos de que los jóvenes pasan del coche… pero un estudio reciente demuetra que no están solos. Los estadounidenses de mediana edad también dejan a un lado la necesidad de obtener licencias de conducir a una velocidad vertiginosa.

Las conclusiones llevadas a cabo por los expertos estadounidenses Michael Sivak y Brandon Schoettle del Instituto de Investigación de Transporte de la Universidad de Michigan han determinado que los individuos cada vez son más indiferentes ante los permisos de conducir y eligen usar otro tipo de transportes.

Los datos revelados demuestran que en 2014 tres de cada cuatro personas poseen una licencia de conducción, es decir, un 76.7% de la población entre 20 y 24 años tiene licencia. Esta cifra, que en un primer momento puede parecer normal, sorprende si se compara con las de 1983, donde un 91.8% de la población situada en esa franja de edad contaba con  ella. Pero los jóvenes no son los únicos que ya no necesitan el coche para poder llevar una vida normal. El problema se extiende hasta la franja de edad de los 30 a 34 años. En esta última se puede apreciar como del aproximadamente 98% de 1983 se ha bajado a un 81% en 2014. Una situación que no solo es problema de Estados Unidos, pues está comenzando a ocurrir en Europa.

Ocurre al contrario con los conductores mayores de 70 años. En esta franja de edad se ha experimentado un aumento del 55% en 1983 a un 79% en el 2014. Esto se debe a que la esperanza de vida en el siglo XXI ha aumentando, prolongándose así la edad para conducir y renovar las licencias.

Los principales responsables de estos datos tan alarmantes son aplicaciones móviles de reciente incorporación como Uber o Lyft. Gracias a ellas los jóvenes universitarios o empresarios tienen la posibilidad de ponerse en contacto con gente de su entorno para compartir coche, reduciendo así la necesidad de saber conducir. Otra de las causas es que los jóvenes ya no tienen a necesidad de quedar o ver a sus amigos en persona pues están en constante comunicación a través de las redes sociales, chats…

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Además, es cierto que la crisis ha afectado directamente a este sector más joven que no puede a hacer frente a todos los gastos que supone un vehículo. De hecho, el precio medio de las transacciones de un coche nuevo fue de 33.188 dólares en el 2015, un 20% más desde el 2005. Un motivo más para replantearse alargar el proceso de obtención de una licencia para el coche. Aunque tampoco debemos olvidar que los ciclos vitales se han alargado. Al igual que el momento para formar una familia se ha atrasado, ya no es necesario tener una licencia de conducir nada más cumplir los 16 o los 17 años, puesto que existen múltiples formas de moverse en otros transportes (sobre todo en áreas urbanas) y de estar en contacto con tus amistades (con las Redes Sociales).

Ante esta situación tan poco halagüeña para los fabricantes de coches, nos surge una duda ¿Cómo piensan reaccionar las diferentes marcas para conseguir atraer la atención de todos estos jóvenes que no necesitan un vehículo? Algunas marcas como General Motors ya han decidido invertir en empresas como Lyft para conseguir hacerse un hueco en este futuro incierto.

Toca ahora conocer las reacciones de los fabricantes a estos datos. De lo que no nos cabe duda es de que deben tomar decisiones rápidas y contundentes que les ayuden a captar de nuevo el interés de los más jóvenes.

Vía: Gizmodo

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