La antigua Unión Soviética nunca se caracterizó por ser participe de una arquitectura modernista, diferente y colorida, más bien por todo lo contrario. La sobriedad imperaba en sus construcciones, grises y monolíticas que no ayudaban a alegrar los días en esos países del este donde el frío campa a sus anchas.

Para demostrar que no todas esas edificiciones no son las únicas que simbolizan el tiempo de la URSS, el fotógrafo canadiense Christopher Herwig ha recorrido durante 13 años catorce de las repúblicas que conformaron la Unión fotografiando las paradas de autobús más bellas del mundo. En total ha recorrido una distancia de 30.000 kilómetros de los que ha extraido una colección de 159 fotos que ha juntado en un libro titulado Soviet Bus Stop.

Su interés por las paradas surgió de forma casual en 2002 al tomarse con una de ellas en un viaje que hizo en bicicleta de Londres a San Petersburgo. En aquel entonces se quedó tan maravillado que decidió empezar esta aventura cuyo resultado no puede es realmente impresionante  “La razón más básica es su diseño. Nunca he visto una expresión creativa tan diversa aplicada al mobiliario urbano. Muchos de ellos son sencillamente bellos. Pero, además, para mí, su encanto aumenta por el hecho de ser tan distintos a todo lo que he visto antes en mi vida”, indica Herwig. Para conseguir su objetivo tuvo que documentarse, tanto a través de Google como gracias a la ayuda de taxistas, pueblerinos y expertos en la zona para poder dar con estas originales estructuras, ya que algunas de ellas se encontraban alejadas de los pueblos y nucleos urbanos.

Este proyecto sorprende por la belleza que emanan estas construcciones, pero también por su existencia. La URSS siempre se caracterizó por un control férreo de las artes, las ciencias y la vida de sus ciudadanos (era bastante complicado comprar un coche en la URSS, aunque había auténticas joyas automovilísticas soviéticas). Auténticas obras de arte en mitad de la nada. “Son como obras de arte que, al principio, parecen fuera de lugar, pero, al contemplarlas dentro de su paisaje, resultan perfectas. Encontrarlas se convirtió en una nueva razón para viajar. Me sentía un explorador y un espía”, explica Herwig.

1. Gagra, Abjasia (Georgia)

paradas de autobus

2. Niitsiku, (Estonia)

paradas de autobus

3. Balikci (Kirguistán)

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4. Charyn (Kazajistán)

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5. Aral (Kazajistán)

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6. Echmiadzin (Armenia)

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7. Karakol (Kazajistán)

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