Cerca de 60 años han pasado desde que este piloto ganara el mundial de Fórmula 1 marchando junto a su vehículo y empuijándolo hasta la línea de meta. Era un 12 de diciembre cuando el australiano Jack Brabham dejaba a la audiencia atónitos y cerraba muchas voces críticas sobre su forma de trabajar.

Jack contaba con ventaja, el resto de competidores estaban a una gran distancia de él pero necesitaba acabar la carrera. Todo parecía ir sobre ruedas cuando surgió un gran inconveniente, no le quedaba gasolina. El piloto había decido prescindir de combustible para conseguir un menor peso e ir más rápido. La inercia le ayudó los últimos 320 metros hasta que la fricción hizo de las suyas y no pudo más que continuar con su propia fuerza empujando el vehículo, aún a 50 metros de ganar.

Al límite de sus fuerzas y con la pesadez de los músculos, rígidos por la carrera, Jack traspasó la línea de meta rodeado por el cálido clamor de los allí presentes. Pese a las quejas del equipo Ferrari ante tan inesperada victoria empujando un vehículo, las autoridades del campeonato hicieron oídos sordos y otorgaron la merecida medalla a Brabham. Sería el primer premio mundial de los tres que conseguiría en años posteriores, en concreto, 1960 y 1966.

Brabham mundial de formula 1 de 1966

Para ser piloto de Fórmula 1 Jack era algo mayor de la media, pese a ello, la experiencia y el buen conocimiento del coche le otorgaban una gran ventaja frente al resto, más inexpertos. Antes de pilotar, se había dedicado en cuerpo y alma a la mecánica, montando y desmontando coches en búsqueda del mejor motor. Tras años de cuidar del coche del piloto John Cchonberg, este apasionado del los automóviles pasó de cuidarlos a rodarlos por el asfalto, y de qué manera.

Vía: Vice Sport
Imagen: cc Turnology y Wikipedia

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta