Hay personas que dan lecciones de vida y una potentísima ración de realidad. Esta historia es altamente recomendable para aquellos que viven sumidos en una rutina de problemas cotidianos. El nombre de nuestro protagonista es Bartek Ostalowski, de 29 años y originario de Polonia. Hace nueve años perdió los dos brazos en un terrible accidente de moto, reduciendo sus aspiraciones de piloto de rallys a cenizas. Al menos en teoría.

Tras el accidente, los médicos determinaron que las lesiones eran demasiado graves y tuvieron que amputar a la altura de los hombros. En vez de rendirse, Bartek decidió superarlo y aprender a conducir con las piernas y los pies. Tras tres años de duro trabajo, finalmente se convirtió en la primera persona sin brazos en obtener una licencia internacional de la FIA. Bartek ha competido en el Campeonato Europeo de Rally Cross y en la Copa de Polonia.

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Hoy compite con un Nissan Skyline con motor V8 Chevrolet LS3 de drifting adaptado, de manera que controla los pedales con el pie derecho mientras que con el izquierdo maneja el volante y el resto de botones y con el hombro las marchas. Simplemente impresionante.

Otro ejemplo de superación lo encontramos en el español Albert Llovera, deportista andorrano que en 1985, mientras participaba en la Copa de Europa en Sarajevo, sufrió un fatal accidente que le impidió volver a andar, pero no a conducir. Albert ha sabido convivir con su discapacidad y le ha conducido a ser el único piloto en el mundo que, conduciendo única y exclusivamente con las manos, ha subido al podio como ganador junto a pilotos sin minusvalías.

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Su palmarés es imponente; abarca desde 1983 a 2016 e incluye esquí, baloncesto y rallyes. Ha trabajado incluso con la NASA, diseñando dispositivos de adaptación a la conducción. En 2010 se convirtió en el primer corredor parapléjico en competir en el Mundial de Rallys. Toda una vida dedicada al deporte.

Al igual que Bartek y Albert,  Sam Schmidt también sufrió un accidente que le obligó a desplazarse en silla de ruedas, pero no por eso dejó de conducir. En 2013 se asoció con un grupo de ingenieros e investigadores médicos de la empresa Arrow determinados a conseguir que Sam volviera a correr en un circuito, a través de un coche de carreras semi autónomo bautizado como SAM. En concreto, un Corvette C7 Stingray. Y vaya si lo hizo.

Fuentes: The Mirror, Channel 4, Albert Llovera.com

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