En España tenemos una gran tradición de ver Fórmula 1. Gran parte de culpa la tiene Fernando Alonso y sus dos campeonatos del mundo en 2005 y 2006, aunque tampoco se puede negar la influencia de Michael Schumacher y sus conquistas anteriores. Del mismo modo, una vez el español dejó de ganar, el interés ha ido decayendo.

Pero es tradición, y es la competición de motor a la que se presta atención cada fin de semana en el que hay carrera. Es parte de nuestra cultura audiovisual y deportiva, al fin y al cabo. Esto varía según el país, claro está. Si cruzamos el charco hasta América del Norte, concretamente Estados Unidos, las palabras “competición de motor” va normalmente seguidas de un único nombre.

NASCAR es la competición de coches de serie predominante en Estados Unidos. Sus carreras combinan el sentido del espectáculo y la feria americanos con la pura velocidad y competición. Los accidentes son, por desgracia, algo común a este campeonato, al igual que sus circuitos con forma oval. Pero, ¿por qué los circuitos de NASCAR son así?

La herencia de los hipódromos

Año 1896. Quieres construir un circuito para que compitan coches. ¿Qué haces? Aprovechas el hipódromo de la región y reconviertes el espacio en el que solían correr caballos. El tramo ya está creado, el terreno es tierra pero sirve igualmente, además de tener espacio para que la gente vaya a verte, siempre y cuando paguen la entrada. Bajo esta premisa se empezaron a crear a finales del siglo XIX los primeros circuitos de forma ovalada, como el de Rhode Island State Fair. Las calles por las que discurría tenían nombres como el de Fiat o Cadillac. La primera carrera que se disputó en ese circuito la ganó un coche eléctrico, por cierto.

A las ventajas que ya había (estar ya construido y capacidad de acoger a gente) se añaden un par más. Las carreras ovales eran populares porque también permitían una mayor seguridad de los espectadores con el uso de muros y barreras. Esto reducía las víctimas por accidentes.

Además, toda esa gente que acudía podía ver todo el circuito mientras transcurría la carrera. Esta es una ventaja respecto a, por ejemplo, las carreras de Moto GP o Formula 1, donde los sitios para espectadores están limitados a ciertas zonas. Al final, las motivaciones solían girar alrededor de atraer más público, lo que llevó a que muchas carreras a inicios del siglo XX se celebrasen junto a ferias estatales.

En 1909 se construye el Indianapolis Motor Speedway, dedicado exclusivamente a las carreras de coches. Fue el primero de su especie. No estaba emplazado en ningún antiguo hipódromo ni ninguna clase de circuito urbano, pero se mantuvo la forma oval. Servía como escaparate para la industria del automóvil de Indiana. Todavía no eran predominantes en América, pero aquí empiezan a ganar terreno.

El circuito de Indianapolis fue el primero y único en estar pavimentado hasta, prácticamente, la Segunda Guerra Mundial. Entre 1910 y 1931 hubo una pequeña explosión de circuitos ovales con pistas de madera, inspirados en los velódromos de competiciones de bicicleta. Se consideraba que los coches irían más rápido, además de evitar el problema del polvo y la tierra.

Muchos de estos circuitos se construían en zonas con muchos árboles, para que mover los troncos talados fuera más barato. Se acabaron dando de lado debido a que las condiciones climatológicas dañaban mucho la pista y a que las altas velocidades provocaban muchos accidentes y muertes.

NASCAR adopta los circuitos ovalados

Durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, las competiciones de motor decaen. Económicamente no había dinero para mantenerlas, mientras que socialmente no atraían tanto interés debido a la dureza de aquellos años. Acabado el conflicto, comienzan a resurgir, destacando especialmente las carreras de coches de serie. Los problemas radicaban en las diferencias entre los distintos organizadores, las normas que aplicaban y los estadios que las acogían.

En diciembre de 1947 se funda la National Association for Stock Car Auto Racing, conocida popularmente como NASCAR. El 15 de febrero de 1948 tiene lugar la primera carrera de la asociación, en un circuito de playa de Daytona Beach, Florida. Finalmente, en 1949 nace la Copa NASCAR, su competición más importante y la que comúnmente se asocia con su nombre.

Para 1950, se termina de construir y se abre al público el circuito Darlington Raceway, de Carolina del Sur. Tenía forma oval y estaba inspirado en el circuito de Indianapolis, dado que vieron la gran cantidad de público que podían acoger. Y así, NASCAR toma como propios los circuitos ovalados para su nueva competición de coches de serie. Durante los años 60 y los años 90 tuvieron lugar booms de construcción de esta clase de pistas.

Desde entonces no han parado. NASCAR sigue siendo una de las competiciones más populares de Estados Unidos. No todos sus circuitos son ovalados, pero sí son lo más populares y característicos de la asociación. No los inventaron, pero sí los adoptaron. Los circuitos ovalados forman parte de la cultura norteamericana y de los inicios de sus competiciones de motor. Son su historia, su cultura y su tradición. NASCAR es, simplemente, parte de ese legado.

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