El 14 de noviembre de 1832 el primer tranvía del mundo, bautizado como John Mason por el por entonces presidente de la Compañía de Ferrocarril, comenzó a operar en la ciudad de Nueva York. Durante mucho tiempo los norteamericanos se movían en carruajes tirados por caballos y rudimentarios vehículos que congestionaban el tráfico de las ciudades.

Unos años antes, en 1827 una nueva forma de transporte de masas era construido, también en Nueva York: el autobús (conocido como omnibus), que por aquel entonces se asemejaba a los famosos autobuses londinenses rojos de dos plantas. Constituiría el germen del tranvía.

Su creador fue John G. Stephenson, fundador, en 1831, de la John Stephenson Car Company, una compañía que fabricaba carros, coches de caballos y tranvías en New Jersey. Emigrante irlandés, fue bisabuelo de Alan Stephenson Boys, el primer Secretario de Transporte de EEUU. Se estima que su empresa fabricó cerca de 25.000 coches sólo durante el periodo 1876-1891, y un número incontable a lo largo de la vida de la compañía, la cual fue liquidada en 1919.

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El tranvía nació a partir de los buses y líneas regulares que a principios del XIX recogían y dejaban a los pasajeros sin necesidad de que alquilaran o reservaran con anterioridad un medio para desplazararse.  Sin embargo, el mal estado de las calzadas provocaba que el transporte de personas se convirtiera en una experiencia peligrosa. Al principio, el germen de los actuales tranvías eran carros tirados por caballos y a veces mulas. Incluso en situaciones de emergencia eran personas las que tiraban de estos vehículos. Durante el siglo XIX las líneas de tranvía circulaban por áreas urbanas antes de que la electricidad y otras formas de energía llegaran.

Afortunadamente, el transporte impulsado por caballos fue desapareciendo a medida que se desarrollaba la tecnología. Los vehículos con ruedas que circulaban sobre raíles y que eran propulsados por electricidad tomaron la delantera y comenzaron a hacerse populares.

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El primer viaje de la City Island Monorail en 1900 resultó fallido debido, y tal y como reflejó el New York Times, a que un centenar de pasajeros comenzaron a caer unos encima de otros, resultando heridos. Tuvo que experimentar muchas mejoras -como reducir el peso, incluir ventanas más grandes o eliminar puertas- y avances hasta que pudiera convertirse en un sistema de transporte seguro.

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En estos vídeos podemos ver cómo era el tráfico entre 1896 y 1901 en la ciudad de Nueva York: coches tirados por caballos y los primeros tranvías tal y como los conocemos se mezclaban con los transeúntes en un flujo de tráfico un tanto caótico y congestionado.

El New York Times publicó la necrológica de John Stephenson el 1 de agosto de 1983, un día después de que falleciera en su casa de verano en New Rochelle, en NY. Parece que tuvo una muerte tranquila. Aquí la podéis leer entera.

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Gracias a Stepheson disfrutamos hoy en día de un medio de transporte eficiente y que respeta el medio ambiente. Sus viajes hoy en día nos transportan en el tiempo y nos hacen sentir cierta nostalgia cuando tenemos la oportunidad de recorrer sus vías, ¿verdad?

Fuentes: Mania Society, American Historama
Imágenes: Wikipedia

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