A finales de 2009 se hizo su última actualización, y ahora el Renault vuelve a tocar al Laguna en lo que podríamos considerar un “discretito” lavado de imagen. Todos los cambios se pudieron contemplar en el Salón de París para posteriormente aterrizar en los principales mercados europeos en noviembre.

Con este nuevo modelo lo que se busca un reposicionamiento de esta berlina media. No ha sido hasta ahora un “boom” de ventas, aunque eso no esto no quiere decir ni mucho menos que estemos ante un mal coche. Lo que courre es que su diseño no ha conquistado. Desde la firma se hacen la reflexión de que a este modelo le hacía falta remarcar algo más su personalidad, y en llo han trabajado.

Visto desde fuera, se nota la influencia del Fluence en el modelo. Prácticamente, todo lo importante se queda en la parte delantera. Los faros son más agresivos y angulosos, y el paragolpes tiene ahora una forma más convencional con una marcada toma de aire en posición baja y una rejilla en color negro de lo más atractiva. Los faros antiniebla quedan enmarcados por unas pestañas plateadas muy bonitas. El aspecto de este familiar es ahora deportivo, alejado de los planteamientos habituales del segmento.

Su zaga sigue teniendo dos tubos de escape cromados y unas luces oscurecidas, y los retrovisores de color negro satinado contrastan con la carrocería. Los cristales traseros de este vehículo de 4,80 metros de longitud no están tintados, una solución típica para dar un toque deportivo a cualquier vehículo

Ahora nos ocupamos del interior: la imagen mostrada por Renault revela más bien poco, muy posiblemente los cambios vengan a nivel de equipamiento. Hay detalles que distinguen a esta versión de otros Laguna, como por ejemplo el pomo de la palanca de cambios, de aspecto metálico. También el volante forrado en cuero con ribeteado blanco, una combinación de materiales que también podemos ver en los revestimientos de las puertas o el reposabrazos. La zona alrededor de  la palanca de cambios también está cubierta de un plástico plateado de muy buen aspecto. El control del navegador también se encuentra en dicha zona, aunque no es táctil.

Los asientos combinan Alcantara para respaldo y banqueta, cuero para los flancos. Los flancos son bastante blandos, pero el asiento sujeta bien el cuerpo, tiene ajuste lumbar y unas dimensiones correctas para personas adultas de buena talla. Los pedales son de aluminio. Los tiradores cromados de las puertas, los acentos plateados de los aireadores o los asideros son comunes a otras versiones del Laguna.

Las plazas traseras tienen unas buenas dimesniones de espacio, no sobresalientes pero suficientes para tres personas adultas, aunque si lo que buscamos es espacio deberíamos ir a por un Latitude, con espacio best-in-class para los hombros de los tres pasajeros traseros.

En cuanto a las novedades mecánicas. La firma del rombo afirma que el chasis 4Control, la dirección activa a las cuatro ruedas, está disponible a partir de ahora para los diésel de 130 y 150 CV, algo que ya se podía escoger en esos modelos.

Quitando este detalle, señalar las mejoras a nivel de rendimiento de algunos motores, aunque Renault solamente las ha concretado sobre el diésel de 110 CV, que emite solamente 120 gr/Km de CO2. En la gama seguirían siendo también de la partida los 2.0 dCI de 130, 150 y 180 CV además de los gasolina 2.0 de 140 CV y 2.0 T de 170 CV. Todos ellos llevan transmisión manual, salvo un automático de 6 velocidades opcional para el dCI intermedio y obligatorio para el 2.0 T.

En definitiva, el sobrio Laguna cambia algo su fachada para mantenerse vivo mientras se prepara el cambio de generación. Con el Fluence como la alternativa más moderna y el Latitude en el sector premium, Renault se posiciona con varias opciones en el segmento de los sedanes.

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