Easy Rider, película de la que ya te hemos hablado, significó mucho para los jóvenes de la época pero también para los cineastas que se vieron reflejados en esta nueva filosofía que les impulsaba a salir de los estudios y contar las historias en la carretera. Estos directores de los setenta recogen elementos del cine europeo anterior, como el neorrealismo italiano, incorporando actores no profesionales y sin ninguna experiencia previa, o del francés de los años sesenta, adoptando un estilo más documental y flexibilizando el guión para captar la frescura de la improvisación.

Esto es precisamente lo que hizo Monte Hellman en Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-Lane Blacktop), una Road Movie de los años setenta que, al contrario de Easy Rider, fue un auténtico fracaso comercial antes de convertirse en la película de culto que hoy en día. En 2005 fue restaurada y reestrenada en el Festival de Cannes.

Carretera asfaltada en dos direcciones

FICHA TÉCNICA

Estreno 1 febrero de 1971
Duración 1:01 horas
Directores Monte Hellman
Guión Rudy Wurlitzer, Will Corry
País Estados Unidos
Reparto James Taylor, Warren Oates, Laurie Bird.
Más información: IMDB

 

 

 

 

 

 

 

 

 


En Carretera asfaltada en dos direcciones seguimos a “El conductor” y “El mecánico”, dos jóvenes que se costean su viaje por América a bordo de un Chevy del 55 participando en carreras ilegales. Nunca sabremos sus nombres, ni el de “La autoestopista” que recogen en Arizona en su camino pueblo a pueblo ni el de “GTO”, otro conductor que maneja un GTO Pontiac de 1970 que encuentran en Nuevo México mientras siguen la ruta 66 y que les reta a una carrera en Washington.

Precisamente porque es la ruta y los coches, sobre todo éstos, lo que importa, nunca sabremos ni sus nombres ni otra historia que no se inventen. Tampoco el público podía reconocer en ese momento a los actores que los interpretaban. Laurie Bird, que luego saldría en Annie Hall, era la primera vez que participaba en una película, al igual que el resto de actores, excepto de Warren Oates, que da vida a GTO.

Hellman quería la autenticidad de quien nunca se había puesto frente a una cámara para evitar el autocontrol y los convencionalismos. Aunque si tiró del mundillo artístico al incorporar al cantautor de música country, James Taylor como “el conductor” y a al batería de los beach boys, Denis Wilson, como su compañero de viaje. Bird era modelo y fotógrafa en Nueva York. Los tres y GTO no recrearon sino que hicieron exactamente el mismo viaje que hacen los personajes sin apenas guión para que pudieran improvisar en base a la propia experiencia que estaban viviendo en su propia piel.

De hecho, se llega a utilizar la cámara oculta en una secuencia donde la chica pide calderilla en una estación de Nuevo México, consiguiendo así el toque documental  que envuelve a la película. Esto es lo que más choca al espectador que equivocadamente acude a ver el filme como si de una película de acción o de carreras de coches se tratase. Nada más lejos de la realidad. De hecho, dijo Hellman que extrapoló las carreras callejeras a su propia experiencia para que “la película trate sobre la pasión por la perfección y eso es algo que se puede aplicar a todo el mundo”.  

Los coches

Este Chevy del 55 que se utilizó para grabar los interiores de la película fue subastado el pasado mes de enero. El comprador ofreció por él la nada despreciable cantidad de 160.000 dólares. El coche ha sido restaurado hasta el más mínimo detalle para que luzca exactamente igual que en la pantalla y cuenta con toda la documentación que acredita que fue conducido en James Taylor y Denis Wilson durante las ocho semanas del verano de 1970 que se grabó la película.

No han sido los únicos en conducirlo porque poco tiempo después del rodaje el equipo vendió el vehículo a un taller de repuestos y fue pasando por diferentes manos hasta que fue localizado en el año 2000 en Canadá. La historia del GTO Pontiac de 1970 que conduce “GTO” es todo un misterio.

No te pierdas el tráiler de la película:

 

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