El circuito de Nürburgring Nordschleife es usado por la mayoría de fabricantes para medir el nivel de conducción que ofrecen sus últimos modelos. En los últimos diez años, el récord de vuelta al trazado alemán se ha visto reducido en casi un minuto, un dato que demuestra la evolución que los coches han sufrido en los últimos tiempos y que desconoceríamos si el Infierno Verde no existiese. Inevitablemente, Nurburgring se ha convertido en el mayor punto de referencia para que las marcas comparen sus coches entre sí, pero ¿hasta que punto son fiables los tiempos publicados por los fabricantes?

Por poner un ejemplo, el Lamborghini Huracán Performante se convirtió hace unos meses en el vehículo de producción más rápido en el “Infierno Verde” con un tiempo de vuelta de 6 minutos y 52 segundos; esta marca supone una mejora de cinco segundos respecto al antiguo récord: Porsche 918 Spyder. Muchos se preguntan cómo un superdeportivo de 631 CV de potencia ha superado tan claramente a uno de los hiperdeportivos híbridos más prestacionales del mundo: 874 CV de potencia. De hecho, la relación peso potencia favorece claramente al modelo alemán (1,87 kg por caballo de potencia) respecto al superdeportivo italiano (2,19 kg por caballo de potencia). Lógicamente, algo no cuadra.

El problema es que los fabricantes no han establecido unas reglas comunes para efectuar el tiempo en el “Ring”, es decir, no todos los coches corren en las mismas condiciones, y por supuesto, todos los modelos reciben modificaciones respecto a las versiones de producción. La mayoría de coches que registran los récord que conocemos utilizan jaulas antivuelco, un elemento que mejora la rigidez torsional del vehículo y por tanto su paso por curva.

En algunos casos, los fabricantes compensan la carga que supone dicha jaula antivuelco eliminando peso del propio vehículo; el resultado es un un coche más rígido sin penalización de peso alguna. Otro elemento con el que juegan las marcas para mejorar el tiempo de sus coches es el tipo de neumático usado. En muchos casos (como el del reciente Honda Civic Type R), los compuestos son de circuito – ofrecen un nivel de agarre muy superior al de unas gomas de calle – y ni siquiera están disponibles en el mercado para el ciudadano de a pie.

La solución más clara a este problema es que los coches marquen sus tiempos en igualdad de condiciones y preferiblemente en su versión de producción final (sin ningún tipo de modificación). En este sentido, el entusiasta y coleccionista de Ferrari, James Glickenhaus, ha propuesto un sistema que eliminaría de raíz todas las dudas que ofrecen los récord de vuelta registrados en el mítico Nürburgring Nordschleife. Esto es lo que dijo en una entrevista con Autocar:

“Lo que propongo es la Glickenhaus Road Cup, un campeonato que se llevaría a cabo en las 24 Horas de Nürburgringy después de la calificación de los coches de carreras. Estas son las reglas: el piloto tiene que ser el propietario el coche y tiene que estar matriculado y ser legal para conducir en la vía pública. Se comienza en Colonia y se conduce hasta Nürburgring con el mismo juego de neumáticos con el que se realizará la vuelta rápida en el circuito – tienen que ser neumáticos homologados para calle, y pueden ser sustuidos por otros compuestos especiales en el circuito. Todo el mundo conduce y establece un tiempo. Quien sea el más rápido es el ganador” asegura el estadounidense.

Lo cierto es que el sistema de Glickenhaus sería de lo más atractivo, pero es bastante poco probable que se lleve a cabo, una pena…

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