El próximo 22 de noviembre se cumplirán nada menos que 50 años del asesinato del presidente más carismático de EE.UU.: John Fitzgerald Kennedy. Y con tan singular motivo se están llevando a cabo numerosos eventos conmemorativos y celebraciones a lo largo y ancho del país.

Entre muchos otros ha llamado nuestra atención una singular subasta, llevada a cabo el pasado 24 de octubre en el Omni Parker House de Boston bajo el título: Camelot Auction. 50 Years After Dallas, en la que se ofrecían una ingente cantidad de objetos, fotografías y diversa memorabilia relacionada con el luctuoso hecho. El título de la subasta hace referencia al popular musical Camelot de Broadway ya que, según declaró Jackie Kennedy, dicha obra era una de las favoritas de su esposo, a raíz de lo cual se generalizó como el nombre popular con el que se conoció a dicha administración.

Subasta_limusinas_JFK_01Todo aquel que quisiera hacerse con un recuerdo de los últimos días de vida del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos no tenía más que pasarse por la subasta a pujar (o bien por Internet). De entre todo lo expuesto a nosotros lo que nos ha parecido más interesante han sido dos de las limusinas presidenciales utilizadas en sus últimos desplazamientos, en la fatídica y última visita realizada al estado de Texas, en noviembre de 1963.

El primer modelo es un Lincoln Continental de 1963 en color blanco utilizado para transportar al presidente John Fitzgerald Kennedy, a su esposa Jacqueline Kennedy, y al gobernador del estado sureño, John Connally, desde el salón de baile del Hotel Texas, en Fort Worth, donde había dado un discurso y celebrado un desayuno con autoridades locales, hasta la Base Aérea de Carswell, para coger un corto vuelo que les llevaría hasta la cercana ciudad de Dallas, en la propia mañana del 22 de noviembre de 1963.

Subasta_limusinas_JFK_05Este coche fue cedido por el concesionario Golightly Auto Sales de Fort Worth para el uso del presidente mientras estuviese en la ciudad. En la actualidad el automóvil ha sido objeto de una cuidadosa restauración por el especialista de la marca norteamericana Baker Restoration de Putnam, Connecticut, habiéndose reemplazado el motor y realizado diversos trabajos en la carrocería, así como un total repintado de la misma. La mayor parte de su interior, incluyendo los asientos de cuero rojo, es totalmente original.

Después de que el vehículo se devolviera a Golightly Auto Sales fue vendido a David Pelham de Dallas, en 1964, que a su vez lo traspasó en 1967 a L. H. Hough, dueño del Museum of American Tragedy en Florida, donde permaneció hasta el cierre definitivo del mismo, en 1998, debido al a muerte de Hough, siendo nuevamente vendido en una subasta pública.

Subasta_limusinas_JFK_09Numerosas fotos acreditan a la famosa pareja desplazándose en este coche esa fatídica mañana, recorriendo Fort Worth y llegando a la base aérea para subirse al avión que les llevaría a Dallas.

Este Lincoln Continental Convertible de 4 puertas pertenece a la segunda generación del modelo (producida entre 1961 y 1969) y tiene una longitud total de 5,418 metros, una anchura de 1,996 metros y una altura de 1,400 metros, mientras que su distancia entre ejes es de 3,124 metros. Su peso en orden de marcha asciende a 2.431 kg.

Subasta_limusinas_JFK_12Equipa un propulsor Ford MEL-series V-8 430 de 7.044 cm3 que entrega una potencia máxima de 320 CV a 4.600 rpm y un par máximo de 631 Nm a 2.600 rpm. La transmisión automática es una Lincoln Turbo-Drive fabricada por Borg Warner, de tan solo 3 relaciones, y, por supuesto, tracción trasera. Las prestaciones son más bien modestas, aunque nada desdeñables siendo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos o realizar el kilómetro partiendo desde parado en 32,5 segundos. La velocidad máxima se establece en 196 km/h.

Finalmente ha sido vendido por 318.000 dólares (235.329 euros).


El segundo vehículo también ofrecido en la subasta Camelot Auction. 50 Years After Dallas ha sido un Lincoln Continental Mark V de 1960, de color negro y seis plazas, convertido en limusina blindada para el parque de vehículos de la Casa Blanca por los especialistas Hess & Eisenhardt de Cincinnati, Ohio.

Subasta_limusinas_JFK_13La limusina era alquilada por Ford a la Casa Blanca por una suma de 500 dólares anuales, siendo utilizada habitualmente por el presidente Kennedy para sus desplazamientos por Washington DC. Posteriormente cuando el vicepresidente Lyndon B. Johnson sustituyó a su antecesor asesinado y decidió renovar por completo el parque de vehículos fue vendido a través de un concesionario de segunda mano al Dr. James C. Walsh, en el año 1964. Poco tiempo después el vehículo fue donado a la Kirkland Hall College en Easton, Maryland, que lo vendió en una subasta para recaudar fondos a George W. De Franceaux. Este último lo alquiló a la Allstate Exhibit Company con el fin de mostrarlo en una exposición monográfica sobre Los automóviles de Kennedy. La limusina recabó finalmente en el anteriormente mencionado Museum of American Tragedy y, al igual que el otro modelo, también fue vendido en una subasta a la muerte de su fundador.

Subasta_limusinas_JFK_16Este Lincoln Continental Mark V de 1960 cuenta con una pantalla separadora en el medio del vehículo, aparte de controles de climatización independiente para las plazas traseras, y un poco usual para la época teléfono de dos vías. La carrocería ha sido completamente restaurada, aunque su interior se conserva en el estado original, con los asientos en cuero beige y las alfombras a juego. Mide 5,771 metros de largo; 2,040 metros de ancho y 1,440 metros de alto. La distancia entre ejes era de 3,327 metros. El peso en orden de marcha es de 2.355 kg.

Subasta_limusinas_JFK_25Está propulsado, al igual que en el caso anterior, por un motor Ford MEL-series V-8 430 de 7.044 cm3 que es capaz de proporcionar una potencia máxima de 315 CV a 4.100 rpm y un par máximo de 631 Nm a 2.200 rpm. La tracción obviamente recae exclusivamente sobre el eje trasero, a través de una caja de cambios de 3 velocidades Lincoln Turbo-Drive, firmada por el especialista Borg Warner. Su velocidad máxima llega hasta los 192 km/h, mientras que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos o realizar el kilómetro con salida parada en 32,4 segundos.

Esta unidad ha sido subastada por un valor final de 210.000 dólares (155.406 euros).

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