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La automoción ha encontrado en la investigación y las nuevas tecnologías un valioso aliado en la carrera por su transformación en una industria sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Hace casi tres años las empreseas AIN, CENER, CETEMMSA y CTAG iniciaron el bautizado como proyecto TAFF, cuyo objetivo principal consistía en la creación de un techo móvil fotovoltaico y flexible para los automóviles, capaces de generar la energía suficiente para alimentar pequeños dispositivos electrónicos, como las luces o el equipo de música.

En palabras de Francisco Martín, investigador del Centro de Ingeniería Avanzada de Superficies de la Asociación de la Industria de Navarra (AIN), “ha sido necesario explorar tecnologías que puedan permitir la flexibilidad deseada. Para ello hemos explorado dos líneas de investigación. Una, a través del silicio amorfo y otra en materiales polímeros“. El primero resulta más eficiente, aunque el segundo es más flexible y barato. Transcurridos tres años desde el inicio del proyecto, sus responsables aseguran estar próximos a su comercialización. “En el caso del silicio amorfo estamos muy cerca de su comercialización. En cuanto a los polímeros, el reto es desarrollar módulos de grandes dimensiones con buenas prestaciones, usando tencologías de impresión, y eso está un poco mas alejado de la comercialización”, asegura Martín.

Los módulos desarrollados a partir del silicio amorfo tienen un aspecto parecido al de un techo panorámico de cristal y unas medidas de 1,3 x 0,8 metros. Con tan solo una eficiencia del 7% se podrían obtener unos 62 vatios. Por el momento se desconoce su coste, aunque las primeras estimaciones aseguran que no gravará en exceso el precio final del automóvil.

Vía: EnergíasRenovables

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