Que el futuro del automóvil está en manos de la tecnología es una realidad que nadie pone en tela de juicio. Pero a la hora de abordar cómo se irán incorporando las innovaciones y como modificarán el concepto de conducción que tenemos hoy en día, si que es motivo de debate y discusión. No todas las marcas tienen los mismos objetivos y mucho menos apuestan por las mismas tecnologías. La reunión que tuvo lugar hace unos meses en el EmTech Digital (San Francisco, EE.UU) entre dos expertos de la tecnología del transporte reveló las diferentes aplicaciones y visiones que se pueden llegar a tener en este aspecto.

Representado a la vieja escuela estaba el máximo responsable de Investigación e Innovación de Ford, Venkatesh Prasad. Tras su intervención quedó clara la postura de la marca con respecto a la presencia de la tecnología en sus vehículos. Apostar por la introducción de  “sistemas inteligentes” en los instrumentos más tradicionales del coche como el limpia parabrisas o la palanca de marchas, lo que podría aportar a los diseños y al conductor una serie de competencias con las que antes no contaban.

BMW Serie 7 2016 tecnologia 15

Esta visión catalogada de arcaica, queda muy lejos de la mentalidad de otros grandes expertos como el jefe de Investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en EE.UU. y CEO y cofundador de nuTonomy, Karl Iagnemma. Este ingeniero del mundo del transporte da un paso más allá aposando por coches autónomos en su totalidad, que no ayuden a los conductores sino que los sustituyan. “A los humanos se nos da bien tomar decisiones; a la automatización se le da bien la ejecución de tareas repetitivas”, comentó Iagnemma refiriéndose a la cualidad innata del ser humano de estar siempre tomando decisiones diferentes.

Audi conduccion autonoma

La situación de plena ebullición tecnológica demuestra día a día sus capacidades y se postula como un claro enemigo de los fabricantes tradicionales quienes pueden perder su puesto si no se posicionan rápidamente en este mar en continuo cambio. Actualmente, el 82% de los componentes de cada vehículo procede de proveedores externos. Un datos que hace dos décadas era del 56% revelando la gran dependencia que los fabricantes tienen de sus proveedores.

La cantidad de microprocesadores que necesitan los nuevos modelos de coches explican este elevado porcentaje,  y les obliga a llevar a cabo una estandarización de la gestión de su modelo de producción a nivel físico e informativo  a través una nueva hoja de ruta en sus relaciones con los proveedores. Los fabricantes deben buscar estudiar cuál es el proveedor más competente y más eficaz a nivel regional o local para desarrollar las competencias y diseños que buscan.

En conclusión, la llegada de la tecnología ha modificado la forma de trabajar en muchos sectores y el del automóvil no es una excepción. Aún está por ver si los grandes fabricantes saben subirse a la ola del cambio encontrando el equilibrio entre la estandarización y la visibilidad de la marca o si por el contrario los barrerá el tsunami de las nuevas tecnologías.

Fuente: MIT technology review, TNS global

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